Cultura

250 años del nacimiento de Manuel Belgrano: la historia del monumento del caballo chico frente a Casa Rosada

250 años del nacimiento de Manuel Belgrano: la historia del monumento del caballo chico frente a Casa Rosada

La idea de hacer un gran monumento que evocara la figura de Manuel Belgrano surgió en 1870. La iniciativa generó tanto entusiasmo que hasta se nombró una comisión para que se encargara del tema.

Y hoy, a 250 años del nacimiento del General Manuel Belgrano, todavía se recuerda la historia del monumento del caballo chico que está emplazado frente a la Casa Rosada.

Para la realización del homenaje que había un problema: como tantas veces, la falta de fondos era un obstáculo. Entonces apareció la solución salvadora de recurrir a la “gratitud pública”. Es decir: que la gente, el pueblo, donara lo que pudiera para financiarlo.

La colecta de monedas se cumplió casi en forma inmediata y sirvió para demostrar que aquel prócer, que tanto había dado por la libertad y la construcción de “una nueva y gloriosa nación” y que había muerto el 20 de junio de 1820 en medio de la más absoluta pobreza, empezaba a tener el reconocimiento del que no gozó en vida.

Monumento a Manuel Belgrano en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. (Foto: Alfredo Martinez)

Monumento a Manuel Belgrano en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. (Foto: Alfredo Martinez)

Lo inauguraron el 24 de septiembre de 1873, justo cuando se cumplía un nuevo aniversario de la gloriosa victoria de los patriotas en la Batalla de Tucumán. Aquel ejército había sido conducido por Belgrano, quien lucía los galones de general, algo que no eligió pero que las necesidades de la revolución le impusieron.

El monumento a Manuel Belgrano fue instalado casi en el centro de la Plaza 25 de Mayo, el nombre que tenía entonces parte de la actual Plaza de Mayo. Y a la ceremonia asistieron unas 25.000 personas que colmaron el lugar y los balcones de los alrededores, evocan las crónicas. El acto lo encabezó el entonces presidente Domingo Faustino Sarmiento.

Pero la obra iba a sorprender no sólo por esa impactante imagen que muestra a un general alzando aquella bandera de su creación, sino por un detalle.

Cuando aquella comisión que debía coordinar la realización del monumento comenzó a ejecutar el proyecto (la integraron Manuel José Guerrico, Bartolomé Mitre y Enrique Martínez), convocó para el trabajo al escultor francés Albert Ernest Carrier-Belleuse (1824-1887), un artista reconocido. Pero el hombre decidió derivar parte de su trabajo en otro artista, especializado en imágenes de animales.

Y así le encargó la realización del caballo a Manuel de Santa Coloma, hijo del primer cónsul que la Argentina tuvo en Europa. Santa Coloma había nacido en la embajada en Burdeos y eso le otorgaba la nacionalidad, pero no conocía nuestro país. Es más: en enciclopedias de arte de Europa hasta lo presentan como francés.

Monumento a Manuel Belgrano en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. (Foto: Alfredo Martinez)

Monumento a Manuel Belgrano en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. (Foto: Alfredo Martinez)

Lo cierto es que el brioso corcel que realizó para la figura de Belgrano que había preparado Carrier-Belleuse poco tenía que ver con los de raza criolla que supo montar el patriota. Se dice que el artista tomó como base la imagen de un caballo de la antigua Grecia. Y además, al colocar encima la figura humana se descubrió que no guarda la proporción en relación con el animal, que se lo define como un petiso. Para algunos, eso le quitó mérito a la obra.

En 1885, un gran pedestal hecho en granito y traído desde Génova le dio al monumento la imagen que aún hoy conserva, 135 años después. Esa vez se decidió también cambiarle la orientación (antes miraba hacia el Cabildo) para que la cola del caballo no quedase en dirección a la Casa Rosada.

Pero este no es el único monumento ecuestre de Buenos Aires con alguna curiosidad. También está la gigantesca obra que realizaron Héctor Rocha y Renzo Baldi para homenajear a Justo José de Urquiza, en el cruce de las avenidas Figueroa Alcorta y Sarmiento, en Palermo. Y lo más sorprendente es que la montura de ese caballo no tiene cincha que la sujete. Pero esa es otra historia.