Cultura

Contratos irregulares y pagos exóticos: el lado oscuro de la Biblioteca Nacional

Contratos irregulares y pagos exóticos: el lado oscuro de la Biblioteca Nacional

"No sabe en lo que se mete", decía ayer un ex funcionario. Hablaba, claro, de Juan Sasturain, el escritor que acaba de ser nombrado director de la Biblioteca Nacional. Hablaba de dejar de ocuparse estrictamente de literatura y meterse con contratos, con pagos, con licitaciones.

No es sencillo. Elsa Barber, la directora que acaba de renunciar, cambió todo el equipo de administración meses después de asumir, en julio de 2018. Poco después de contar que en la institución no había plata "ni para café" se había ido Alberto Manguel, figura que había llegado con todos los honores seis meses después de la asunción del gobierno de Cambiemos. Barber era su subdirectora y también lo había sido de su antecesor, Horacio González.

Pero cuando le tocó el sillón grande, Barber miró los números. "No veía las cosas claras en el área administrativa", dijo en ese momento. Antes de partir, su gestión elaboró un informe exhaustivo de lo hecho, al que Clarín tuvo acceso. Allí hay datos llamativos: servicios que se pagaban sistemáticamente sin orden de compra, el uso de procedimientos de urgencia para gastos que no tenían apuro, facturas por cantidades mayores a los bienes que se entregaban y la imposición de requisitos innecesarios en las licitaciones, que podrían "limitar la cantidad de potenciales oferentes".

Elsa Barber, a pocos días de asumir el cargo que dejó esta semana. / Ruben Digilio

Elsa Barber, a pocos días de asumir el cargo que dejó esta semana. / Ruben Digilio

El informe es crudo. Un ejemplo: "Ningún seguro contaba con Orden de Compra vigente ni existía un contrato administrativo con las compañías". Otro: se compró una camioneta por leasing pero "no se había realizado la transferencia", era una Mercedes Benz Sprinter. Otro ejemplo más: la figura de "Reconocimiento de gastos" -los que se admiten antes de la aprobación formal- "se utilizaba para todo tipo de procedimientos y se justificaba por urgencia que no era tal".

Lo más destacado que se pagaba sin orden de compra era, dice el informe "los servicios de Limpieza, Seguridad, provisión de toallas, papel y jabón y mantenimiento de ascensores", entre otros. Catorce servicios en total, de lo cuales once se regularizaron durante 2019.

Limpieza tiene números grandes: es una institución grande por donde pasa mucha gente, pero cómo bajaron los precios, en un contexto inflacionario, es sorprendente. El Servicio Anual de Limpieza excluía insumos de baño (papel higiénico, toalla de mano, jabón): por esto se pagaban 200.000 pesos mensuales. Ese contrato cambió y el nuevo incluyó estos elementos. ¿Cuánto costó? En 2016, la limpieza representaba 2.844.837 pesos por mes; en 2017 fueron 3.507.678 y en 2018, 2.492.909. Tras el cambio de contrato, en 2019 se pagaron 1.458.000 pesos mensuales. Con los papeles, toallas y jabones incluidos.

Como curiosidad, el equipo de Barber encontró una orden de compra de 2018 por estanterías, pero el proveedor, cuenta el informe, no quería respertarla "por considerar que que había entregado parte de esa orden en 2014". Finalmente, se consiguió que entregara los estantes que faltaban.

En el entorno de Elsa Barber aseguran que "el tema administrativo toca a todas las direcciones que nos precedieron. Es lo que Elsa Barber y su equipo de administración encontraron y lo que trataron de corregir".

Barber -que, como subdirectora, se había hecho cargo de 250 despidos en 2016, mientras se esperaba la llegada de Manguel- enfrentó restricciones presupuestarias y hasta tuvo que reducir las horas de trabajo de los empleados porque este año se rompió la calefacción y la ola polar apretó fuerte en la Biblioteca. El entonces secretario Pablo Avelluto​ culpó a "la falta de mantenimiento" de la gestión anterior.

El informe con el que se despidió la gestión Barber señala, además del orden administrativo, la preparación de las condiciones para recibir los 7 millones de crédito que otorgó el FonPlata -el Fondo de la Cuenca del Plata- para comprar servidores que ayuden a digitalizar. También el lanzamiento del Registro Nacional de Objetos Digitales, donde museos y universidades rastrean lo digitalizado y suben lo propio. Convenios, donaciones, organización de la manera en que se reciben libros.

Son muchas cosas las que pasan en la Biblioteca, fuera de lo literario. Juan Sasturain sube con un enorme consenso. Sabrá usarlo para el bien de aquella casa que tanto nos apasiona.