Cultura

Crítica de "Aladdín": El placer de la aventura, ahora en carne y hueso

Crítica de

Disney sigue explotando el filón de remakes en acción real de sus éxitos animados: ahora le llegó el turno a Aladdín, que en su momento (1992) supo ser la animación más taquillera de la historia, con dos Oscar y un Grammy incluidos. En esta adaptación, Guy Ritchie -director y coautor del guion- luce su pulso para la acción y mantiene el encanto de la original apoyándose en los mismos pilares: la música y el genio de la lámpara.

El punto de partida es materia prima de excelente calidad: nada menos que una de las historias más populares de Las mil y una noches. El escenario exótico, los personajes arquetípicos, los condimentos mágicos: están todas las condiciones dadas para una aventura como las que animaban las matinés de los cines de barrio. Y esta Aladdín es un relato enmarcado -un cuento que un padre narra a sus hijos- que homenajea tanto a su fuente literaria como al espíritu de clásicos como El ladrón de Bagdad (1940) y el cine de Bollywood.

Con su impronta propia, Will Smith despeja los temores de que nadie pudiera ni siquiera acercarse al gran trabajo que había hecho Robin Williams al ponerle la voz al genio animado. Los dos protagonistas y el villano -Mena Massoud, Naomi Scott, Marwan Kenzari, todos ellos de ascendencia árabe o asiática- también son elecciones acertadas, de manera que los enormes recursos técnicos -vestuario, escenografía, efectos visuales- van acompañados por actuaciones a la altura.

Que también se lucen a la hora de la interpretación de canciones clásicas como A Whole New World, Friend Like Me o Prince Ali, de tres próceres del musical como Alan Menken, Howard Ashman y Tim Rice. Las novedades en la banda de sonido pasan sobre todo por la corrección política: parte de la letra de Arabian Nights fue cambiada para no estigmatizar a los árabes, y una de las dos canciones nuevas, Speechless, cubre la cuota obligatoria de feminismo.

El empoderamiento femenino también está incluido en el argumento: ahora la princesa aspira a convertirse en sultana, en oposición al visir que representa al patriarcado diciéndole que “es mejor ser vista que oída”. Estas añadiduras, más algunos pasos de comedia superfluos y un desenlace que se estira, hacen que esta Aladdín sea media hora más larga que la original. Un exceso que se siente, aunque no al punto de estropear el placer de la aventura.


“Aladdín”

Muy buena

Aventuras. EE.UU., 2019. 123’, ATP L. De: Guy Ritchie. Con: Will Smith, Mena Massoud, Naomi Scott, Marwan Kenzari, Navid Negahban. Salas: Atlas Flores, Monumental, Hoyts Abasto y otras.

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