Cultura

Crítica de "Pachamama", por Netflix: Invasores de afuera y de adentro

Crítica de

Entre lo esotérico y lo espiritual, el nuevo trabajo de animación del argentino Juan Antín (el mismo de Mecano, el marciano) no es solamente para un público infantil. O, si se prefiere, es una producción que puede compartirse con los niños.

Pachamama fue nominada al César (es una producción francesa) a la mejor película de animación este año. Su protagonista es Tepulpai, un niño de 10 años, algo rebelde, que quiere hacer las cosas por sí mismo. Mientras fantasea con que ha volado “con el Gran Cóndor”, del que sólo ha tomado una pluma que se le ha caído, su deseo es convertirse rápidamente en chamán. Vive en un pueblito del altiplano peruano, durante el imperio incaico, por 1532.

Y al momento de realizar su ofrecimiento, cuando el chamán le dice que debe “ofrendar su tesoro más preciado”, se niega a entregar la pluma.

Es allí, cuando su comunidad agradece a la Pachamama por la gran cosecha que ha tenido, que llega el recaudador y se lleva, como ofrenda al Gran Inca, una huaca de oro sagrado. Confiscada, Tepulpai, acompañado por Naira, otra niña, un quirquincho y una llamita, recorrerá un largo camino para conseguir la huaca.

Si la música de Pierre Hamon es tradicional, la animación también lo es, y llamativa, con fuertes colores. No solamente en los animales (hay pumas, llamas, serpientes, el cóndor y el quirquincho mencionados) sino también en la flora y en las montañas, la construcciones y la vestimenta de los personajes.

El filme tiene, en su corta duración (71 minutos) ceremonias de iniciación, batallas contra los invasores españoles, como Francisco Pizarro, quien llega para robarse el oro inca y personajes ricos en sabiduría. Además del chamán, está Walumama, la mujer anciana que también conoce de ritos, y de la ambición del Inca. La película, sin ser ni tener un ánimo didáctico, plantea que tanto los incas como los españoles son conquistadores de bienes ajenos.

Hay elementos culturales, entre chasquis que portan el pututu –el instrumento de viento andino- y las semillas de quinoa, maíz y papa para progresar en una civilización originaria a la que lo externo intenta modificar en vano.

En síntesis, Pachamama es un muy buen trabajo y no sólo en lo que respecta a la animación.

"Pachamama"

Muy buena

Animación. Francia, 2018. 71’, ATP. De: Juan Antín. Disponible en: Netflix.