Cultura

Educación: nuevo gobierno, las mismas metas

Educación: nuevo gobierno, las mismas metas

Cualquiera que haya escuchado el primer discurso de Alberto Fernández como presidente no puede menos que coincidir con los objetivos planteados para el área de Educación. Básicamente, habló de la necesidad de universalizar la educación desde la primera infancia y de avanzar en la jornada extendida escolar.

Se trata justamente de dos objetivos prioritarios para reducir las desigualdades de origen. Dicho de otro modo, para que cualquier chico argentino nazca donde nazca tenga las mismas oportunidades de progresar.

El diagnóstico muestra que hoy es escasa la cobertura de salas de 3 públicas y gratuitas en el país. Y la jornada extendida (más de 4 horas de clases, tan necesarias sobre todo para los chicos más vulnerables) llega apenas al 14% de los alumnos de las escuelas primarias. Por ley, debería llegar al menos al 30% desde 2010.

Estas dos metas vienen siendo señaladas por los especialistas como prioritarias desde hace años. Sin ir más lejos, estaban entre las prioridades del gobierno de Macri cuando asumió en diciembre de 2015. Y más allá en el tiempo, están en la letra de la Ley de Educación nacional que rige actualmente, y que salió por consenso de todas las fuerzas políticas... en 2006.

Si todos estamos de acuerdo, entonces, ¿por qué no lo hacemos?

Las razones pueden ser muchas, pero seguramente habrá que buscar por el lado del presupuesto, la billetera. Las dos iniciativas requieren de nuevas aulas o escuelas (tanto para expandir el nivel inicial por todo el país como para que haya más horas de clases) y también se necesitan más cargos docentes. Es mucho dinero. ¿Quién lo pone?

La Nación puede construir algunas escuelas, pero el resto deberán asumirlo las provincias. También, deberán sostener los cargos docentes, porque hoy las escuelas son provinciales. ¿Será prioritaria esta inversión para los gobernadores?

En los últimos años, a pesar de contar con más dinero por coparticipación, las provincias -en rigor- vienen reduciendo sus presupuestos educativos. Del 4,5% del PBI que invertían en 2016 pasaron a 3,8% en 2018, de acuerdo a una investigación realizada por el especialista Agustín Claus para el Observatorio Argentinos por la Educación. En el mismo período la Nación también bajó su inversión (de 1,6% a 1,3% del PBI nacional).

Como en la película “El día de la marmota”, cada nuevo gobierno que llega parece volver a repetir los mismos objetivos -necesarios- para la educación. En el Congreso todavía da vueltas el proyecto macrista de sala de 3 obligatoria: entró en 2016 y no pudo prosperar por la resistencia de algunas provincias, y la expansión de la jornada extendida nunca pasó de Power Points.

¿Será esta vez la vencida?

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