Cultura

El arte de ser invisible

El arte de ser invisible

El artista alemán Adam Harvey diseñó una línea de ropa anti- vigilancia con un estampado cargado de rostros para generar una sobresaturación en los algoritmos y complicar la tarea de detectar la identidad de una persona. En el proyecto HyperFace piensa una moda con texturas que ayuden a los sujetos a permanecer ocultos ante el ojo de la cámara aunque en su realidad cotidiana se verán un tanto desmesurados en sus estrategias de camuflaje. Harvey entiende que en el mundo que está por venir las personas vivirán en dos espacios simultáneos y la representación que propicia con sus atuendos delirantes es un modo original y estetizado de pasar a la clandestinidad.

En CV Dazzle, Harvey, convierte el rostro en un puñado de pixeles irrelevantes a partir de una serie de peinados y maquillajes que intentan asimilar a los sujetos con las figuras del entorno. Harvey estudió técnicamente estos sistemas, pudo descubrir sus puntos débiles y aprendió a modificar la confianza de visión de los ordenadores. También se inspiró en las prendas islámicas para crear cámaras térmicas anti- drones con material metálico plateado, capaz de invisibilizar a quien lo usa. De un modo más discreto inventó una funda para el celular que reduce la recepción y emisión de señales del equipo y lo deja en un estado indetectable.

La propuesta de Leonardo Selvaggio surgió cuando vivía en Chicago y debía estar alerta a las 4 mil cámaras instaladas en esa ciudad. URME Surveillance hace del efecto de masividad una herramienta de resistencia. URME es una prótesis de identidad que copia el rostro del artista. La acción que Selvaggio propicia podría ser la trama de cualquier novela futurista. Si esta máscara llegara a ser realmente una protección contra el reconocimiento facial todas las cámaras recibirían la notificación que hay miles o millones de Leonardos Selvaggio caminando por las ciudades de mundo. El objetivo del artista es similar al de Harvey, crear información falsa. Si todas las personas tuvieran la misma cara el reconocimiento facial sería inútil.

En URME Polygons piratea identidades de figuras históricas para hacer más gracioso el equivoco.

Selvaggio considera que el espacio público se ha convertido en un territorio privatizado y es urgente descubrir maneras de protegerse. Para eso es necesario ser consientes de esa observación que sucede a cada paso y actuar asumiendo esa vigilancia. Entonces la respuesta sería ejecutar una suerte de caracterización que opere como una alternativa de disuasión frente a las tecnologías que buscan identificar y vigilar, pero también es imprescindible alejarse de las redes sociales y suprimir el uso del celular.

La batalla contra este sistema de vigilancia no estaría totalmente perdida para el Movimiento de Artistas anti -reconocimiento facial. No se trata solo de huir, de no dejar rastros, ni ofrecer información si no de actuar para generar una interferencia. Selvaggio define su obra como una intervención subversiva. En la exposición que realizó en la Universidad de Columbia en 2014 llamaba al público a considerar la maleabilidad de sus identidades mientras él buscaba tergiversar y corromper su propia identidad convirtiéndola en una prótesis de defensa.