Cultura

El cine en casa: un sueño realizable sólo para ricos

El cine en casa: un sueño realizable sólo para ricos

Por BROOKS BARNES


Es una idea que durante mucho tiempo ha cautivado a los emprendedores: por un alto precio, permitir que multimillonarios de la tecnología, magnates de Wall Street, atletas profesionales, oligarcas rusos y otra gente ultraadinerada alquile películas —tan pronto como se estrenan— para verlas en su casa. Pero empresas así no levantaron vuelo.

Sin embargo, Fred Rosen, de 75 años, y el también septuagenario Dan Fellman, experto número uno en distribución de cine de Hollywood, parecen haber encontrado la manera de que funcione. Fundaron Red Carpet Home Cinema, que alquila películas de estreno por entre 1.500 y 3.000 dólares cada una. Red Carpet tiene contratos con varios estudios, entre ellos Warner Bros., Paramount y Lionsgate, por unas 40 películas al año.

Los amigos Dan Felman, izq., y Fred Rosen fundaron un servicio de alquiler de películas para ricos. Foto: Alex Welsh para The New York Times

Los amigos Dan Felman, izq., y Fred Rosen fundaron un servicio de alquiler de películas para ricos. Foto: Alex Welsh para The New York Times

Esas sociedades reflejan las relaciones con la industria del entretenimiento que Rosen, el retirado magnate de Ticketmaster, y Fellman, que inició su carrera en los estudios en 1964, cultivaron en el curso de décadas.

Red Carpet llega en un momento en que la industria del cine experimenta un extenso cambio —siendo uno importante la forma en que Netflix está desafiando la manera en que se estrenan las películas.

La mayoría de los estudios ve como inevitable un cambio más amplio en la distribución, señaló Harold L. Vogel, autor del libro “Entertainment Industry Economics”.

“Los consumidores quieren tener más control”, dijo Vogel.

Aun así, los estudios andan con pies de plomo.

“Me siento muy cómodo con la idea de ganar más socios en estudios”, expresó Rosen. “Somos un negocio de nicho —estoy demasiado viejo para un cambio de rumbo— pero incluso si un estudio gana de 25 a 50 millones de dólares anualmente con nosotros, es dinero con el que no contaban”.

El servicio de lujo opera casi como un club privado. Hay un proceso de solicitud y los participantes deben tener una tarjeta de crédito con un límite de al menos 50 mil dólares. Los que se vuelven clientes deben comprar un aparato de 15 mil dólares que se conecta a un home theatre hogareño (instalado por un técnico) y viene cargado con protecciones contra piratería.

Los precios de los alquileres son establecidos por los estudios participantes. Cada alquiler permite ver la película dos veces en 36 horas.

Rosen y Fellman no están interesados en la cantidad.

Con menos de 4.000 clientes, Red Carpet podría tener ingresos anuales de 300 millones de dólares, de acuerdo con las proyecciones de Fellman.

Red Carpet ha estado operando en unos 25 hogares como parte de una prueba desde diciembre. (Desde hace mucho tiempo, las celebridades y altos ejecutivos de Hollywood pueden ver películas de estreno en sus hogares de manera gratuita).

“Les dijimos a los estudios: ‘ustedes pongan los términos’”, dijo Fellman. “Eso lo apreciaron. Lo que no funciona en Hollywood es llegar, mover el dedo y decir: ‘así es como va a ser esto’”.

© 2019 The New York Times