Cultura

El cine y un cambio de paradigma sobre la guerra nuclear

El cine y un cambio de paradigma sobre la guerra nuclear

Según la novela de H. G. Wells de 1933, en 1949 una guerra global azotaba a todo el planeta y las naciones, fascistas o democráticas, se las arreglaban no sólo para casi exterminar a toda la población mundial, sino encima convertir al planeta en un lugar inhabitable. El film de 1936 “Lo que vendrá” (“Things to Come”) fue la mayor superproducción inglesa de su era, y obviamente llamó la atención del critico de cine Jorge Luis Borges. En la revista Sur escribió que “el cielo de H. G. Welles se parece mucho a su infierno, aunque menos encantador”.

Pero claro, la idea de una inminente Tercera Guerra Mundial surgió de la tensión nuclear propia de la Guerra Fría, generando una serie de excelentes películas dedicadas a plantear cómo una serie de sucesos desafortunados podían hacer explotar un conflicto bélico. Es un género especialmente sutil e inteligente que tiene como mejor y más conocido ejemplo la obra maestra de Stanely Kubrick de 1964 “Doctor insólito” (“Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb”) negrísima comedia apocalíptica con Sterling Hayden como un general demente que genera una falsa alarma nuclear sin que nadie pueda detener el avión que lleva la bomba a Rusia. Recordada por los tres roles distintos a cargo de Peter Sellers, increíblemente “Doctor Insólito” sólo obtuvo unas nominaciones perdedoras al Oscar.

Otro film de 1964 basado en la misma novela que inspiró a Kubrick pero mucho más serio y dramático fue otra obra maestra de Sidney Lumet “Límite de seguridad” (“Fail Safe”) con Henry Fonda como un presidente de los Estados Unidos incapaz de detener una falsa alarma que deriva en ataque nuclear sobre Moscú,

y termina sacrificando a los rusos de la ciudad de Nueva York como modo de evitar una guerra nuclear ilimitada. Lo más aterrador del film de Lumet es un filósofo de la era nuclear interpretado por Walter Matthau mucho más encarnizado que los propios militares que defienden la bomba. “Fail Safe” tuvo una curiosa remake de Stephen Frears en 2000 que se emitió en vivo por HBO recreando la vieja televisión de la época de la Guerra Fria.

Un Papa surgido de detrás la cortina de Hierro era el protagonista de “Las sandalias del pescador” (“The shoes of the fisherman”, 1968) de Micahel Anderson sobre el best seller de Morris West con Anthony Quinn como el Pontífice intentado detener una guerra nuclear entre Rusia y China provocada por un severo bloqueo comercial estadounidense. Curiosamente todas estas visiones futuristas solían imaginar a la China comunista del futuro como una potencia en crisis por superpoblación y la hambruna, lo que se vuelve risible conociendo la creciente prosperidad de la China moderna. Justamente en el film de culto “Los jóvenes defensores” (“Red Dawn” producto de la era reaganiana típicamente ochentista) los chinos recibían la bomba atómica y en cambio los Estados Unidos eran invadidos por rusos y cubanos combatidos por guerrilleros de la talla de Patrick Swayze y Charlie Sheen. El film de 1983 tuvo una curiosa remake del siglo XXI con los norcoreanos invadiendo Norteamérica.

La semana pasada, cuando por primera vez en décadas volvió a surgir el temor de una Tercera Guerra Mundial, el New York Times publicó una encuesta llamativa: aparentemente el público estadounidense no tiene tanto temor a los centenares de misiles nucleares ubicados en muchos mas países que durante la Guerra Fría, sino a algún tipo de ciberataque iraní. Pero el cine también nos enseño que a través de un hacker se puede disparar una guerra atómica, o por lo menos esa era la premisa de la popular “Juegos de Guerra” (“War Games”, 1983) simpática comedia atómica con Matthew Broderick como un pícaro cibercriminal que provoca la Tercera Guerra Mundial. Y conociendo a Hollywood, no será raro que la actual crisis internacional este generando decenas de nuevas películas de este género bélico-futurista.