Cultura

El desastre del Hindenburg en la mirada de una miniserie alemana

El desastre del Hindenburg en la mirada de una miniserie alemana

En mayo de 1937, el dirigible Hindenburg debía aterrizar puntualmente en Nueva Jersey en un viaje que demostraría la superioridad técnica y el poderío de la Alemania nazi. Todos los medios estadounidenses esperaban su descenso y, cuando esta especie de Titanic del aire, empezó a prenderse fuego, la catástrofe fue transmitida por todas las radios de los Estados Unidos, con una frase pronunciada por un locutor sin palabras que quedó para la historia: “¡La Humanidad!”. Al día siguiente, el accidente fue primera plana de los diarios del mundo, y unas pocas horas después de la radio y la prensa grafica, los noticieros de los cines estadounidenses ya mostraban las imágenes dantescas del Hindenburg en llamas y sus pasajeros arrojándose desde al aire para no morir quemados.

En síntesis, los comentarios radiofónicos y los documentales del Hindenburg convirtiéndose en cenizas fueron lo mas parecido a una noticia en tiempo real que tuvo el público por muchas décadas, y tal vez de allí surja la fascinación eterna que sigue viva hasta el día de hoy. A lo que hay que sumarle el adicional de probar, aun antes de la guerra, que el poder de Adolf Hitler era algo temible, pero en suma no tan real.

En la pantalla grande o chica, sin embargo, el tema no tuvo tanto éxito. Quizá por eso, o por meros detalles de distribución internacional, la miniserie alemana “Hindenburg – El último vuelo” (“Hindenburg”), cuyo primer capítulo estrena en la Argentina el canal Europa Europa mañana a las 22, fue producida en 2011 pero no salió del circuito de canales del continente europeo hasta hace poco. Dirigida por Philipp Kadelbach al mando de un gran presupuesto y de un elenco internacional con nombres del calibre de Stacy Keach y Greta Scacchi, “Hindenburg” es una miniserie a prueba de spoilers, ya que todos sabemos que el monumental zepelín se prende fuego. Aquí, igual que la versión de la era del cine catástrofe que dirigió Robert Wise en 1975, la gracia está en la descripción de época, los detalles políticos que sacaban chispas entre el pasaje que incluía hasta un famoso comediante gay del vaudeville y los oficiales nazis a bordo. Y por supuesto, también la idea de que el Hindenburg se incendió debido a una bomba que estaba programada para estallar luego de su aterrizaje, cuando ya no corrieran peligro los pasajeros ni los tripulantes.

Según el argumento, la bomba es parte de un auto-sabotaje de la empresa constructora de la nave, que necesitaba negociar con el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, el fin del embargo del helio, el auténtico gas que necesitaba el vehículo aéreo de pasajeros mas moderno de su era, y no el hidrógeno más delicado al punto de que las requisas al equipaje de los pasajeros hiciera especial foco en cualquier tipo de encendedor (curiosamente, por privilegios intocables de aquella era, el Hindenburg contaba con un salón fumador. La historia dejó muchas teorías y conspiraciones sobre la tragedia del Hindenburg, pero a favor de esta serie hay que decir que la trama tiene puntos en común con la superior –aunque en su tiempo subestimada- producción de Robert Wise (nada menos que el director de “Amor sin barreras”. Como producción para la pantalla chica de tres horas divididas en dos partes, “Hindenburg el ultimo vuelo” tiene una razonable y atractiva ambientación de época, y la gran ayuda que aportan los modernos efectos digitales.

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