Cultura

El San Martín repone un antológico "Rey Lear"

El San Martín repone un antológico

“La única obra que hice con Jorge Lavelli es ‘Rey Lear’ pero vi otras y todas son de una gran precisión. Lavelli pide diez o quince ensayos generales como condición antes de estrenar. Era complicado, pero Kive Staiff igual se lo concedía”, evoca Roberto Carnaghi en relación a su trabajo en el clásico de William Shakespeare, con puesta de Jorge Lavelli en 2006, que se exhibirá a través de las plataformas de la Ciudad y del CTBA a partir de mañana. La versión tuvo un elenco también integrado por Alejandro Urdapilleta, Pablo Alvarenga, Pompeyo Audivert y Marcela Ferradás, entre otros.

“El tema de la caída es el eje de la historia y en él, se insertan la familia, la sociedad y la humanidad entera. El grotesco shakesperiano ocupa en ella un lugar privilegiado”, había escrito para el programa de mano Lavelli, nacido en Buenos Aires y radicado en París desde los 60, donde creó el Théâtre National de la Colline en París que dirigió hasta 1996. Entre sus puestas en escena de destacan las de las principales obras de Witold Gombrowicz y de Copi, autores a quienes difundió en el mundo. Dialogamos con Carnaghi.

Periodista: ¿Cómo recuerda aquella puesta? ¿Qué marcaciones dio para su personaje?

Roberto Carnaghi: Esa puesta fue maravillosa, el trabajo de Urdapilleta magnífico y eso que él decía que era joven para el protagónico de Lear. Lavelli es un director muy minucioso y exigente. Primero pasa como un mes con lecturas donde va explicando cosas del personaje. Antiguamente se acostumbraba a trabajar de esa manera, en el trabajo de mesa. A partir de una época de cierto teatro serio, el director tomaba una obra y se charlaba, se hablaba de los personajes, el director pedía que leyeras sin interpretar, entendiendo las escenas, qué le pasa al personaje. Después de diez días pedía que dejes el libro, que lo tengas como referencia y de ahí pasaba al escenario. Lavelli traía su escenografía construida antes de llegar a Buenos Aires, de modo que después todo era marcación de espacio, no tanto de actores. Cuando faltaba algún elemento de utilería se enojaba mucho. Yo hacía el Conde de Gloucester y recuerdo la escena cuando le sacan los ojos, que lo hizo con sangre y me enchastraban todo. No tenía otra ropa y yo decía que no era necesario que rompieran y malgastaran tantas bolsitas, pero él que sí, y se enojaba mucho si no estaban las bolsitas.

P.: ¿Cómo toman los actores la exigencia y a veces malos modos de un director?

R.C.: Si algo no le gustaba no te agredía pero te decía determinadas cosas, por ejemplo ‘si no lo hacés bien te hecho’. Urdapilleta hacía de Lear. De pronto en una escena en que Alejandro estaba bien metido, Lavelli interrumpe para decirle ‘un momento, no muevas tanto las manos’. Urdapilleta pegó media vuelta y se fue. Lavelli te cortaba, sí, así era y a algunos actores no les gusta. No recuerdo que él anotara, otros anotan. Después de un rato Urdapillelta volvió, no se fue a su casa ni mucho menos.

P.: ¿Qué puede decir de su personaje?

R.C.: El vínculo entre Lear y mi personaje cuenta esa amistad. Y también que los dos se equivocan de la misma manera que se equivoca en la vejez. Gloucester no fue un libertino pero era un tipo que la vivía de otra manera. Mi primera escena, cuando distribuye el trono, es casi un monólogo y me hago mención a los astros, a cómo el cielo determina que no nos espera nada bueno. Lo primero que pone Shakespeare lo pone en Gloucester. Lavelli no permitía aportar mucho, venía con su mirada sobre ese personaje y eso pedía.

P.: ¿Qué opina de Internet como única opción de acceder al teatro? ¿Ve teatro online?

R.C.: Es una manera de resistencia de los actores que trabajan y una forma de estar vivos ejerciendo la profesión, al margen de la subsistencia. Uno elige esta profesión que como toda persona que se dedica al hecho artístico tiene otra mirada sobre su trabajo, ama su trabajo. No digo que un bancario no la tenga, gana un sueldo, quiere hacer bien su trabajo, pero al haber elegido esta profesión es una suerte de poder estar vivo y de paso ganarse unos pesos. He visto algunas cosas online como el Rey Lear con Alfredco Alcón, Arturo Ui, a mi amigo Alfredo Allende, Omar Calicchio, el Ensamble de Banfield, cosas de Tolcachir, pero no veo mucho. Lo hago no sólo para colaborar sino para ver qué se está haciendo.

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