Cultura

En San Miguel ya todos lo conocen como el "policía partero"

En San Miguel ya todos lo conocen como el

"El lunes a las cinco menos diez de la mañana recibimos un llamado que avisaba que había una mujer en trabajo de parto". Con ese preámbulo, Aldo Lescano (40) inicia el relato del día en que le cambió la vida y el sentido a su vocación.

El subteniente de la Policía Bonaerense de San Miguel ni imaginaba que ese sería el primer episodio en el que ayudaría a nacer a un bebé en una situación de emergencia. En los cuatro años que vivió en las fuerzas, le tocó asistir a dos embarazadas y a una mujer que sufrió un ACV. En la jefatura distrital del municipio ya lo reconocen como el policía partero.

En aquel llamado de urgencia del debut, Aldo y una compañera llegaron a la casa de la embarazada y su hermana, en el barrio Santa Brígida, donde todavía esperaban que llegara la ambulancia. Lo primero que hicieron fue volver a pedirla, pero la asistencia no aparecía. "La chica empezó a gritar que tenía contracciones fuertes y que estaba saliendo el bebé. 'Ay dios', dije yo. Saqué los guantes que tenía en la mochila y le dije que se quedara tranquila, pero que teníamos que iniciar el parto", cuenta Lescano.

En octubre a Aldo Lezcano (derecha) le tocó volver a asistir un parto en una emergencia.

En octubre a Aldo Lezcano (derecha) le tocó volver a asistir un parto en una emergencia.

"El bebé salió con el cordón umbilical enredado en el cuello. Estaba ahogado, así que se lo saqué e inconscientemente, le di las palmadas que uno le da a una criatura cuando está así. Ahí empezó a llorar", narra Aldo. Y añade: "Recién en ese momento, después de unos minutos que se hicieron eternos, sentí un alivio y una relajación".

Lo que siguió fue amor en estado puro: envolvió al bebé en una sábana y lo puso sobre el pecho de su madre. Fue entonces cuando llegó la ambulancia y llevó a la familia al hospital.

Aldo tiene tres hijas: la mayor de 14 y dos mellizas de 12.Pero nunca había presenciado partos hasta que su profesión lo requirió. "Qué loca es la vida. Tengo tres hijas pero asistí los partos de dos nenes", dice entre risas.

Para el segundo parto ya estuvo más preparado. Fue hace dos meses, en una casa de Las Malvinas al 400, a sólo diez cuadras del hospital Larcade. Aldo fue el primero en llegar, con un móvil de la Bonaerense, a la casa de una mamá primeriza. Fue él quien la ayudó a dar a luz a un bebé sano, y luego los trasladaron al centro de salud.

Pero su perfil todo terreno, por el que lo felicitan y saludan, no sólo incluye partos: también salvó a una señora de 50 años que sufrió un ACV. "Cuando llegamos a la casa había un muchacho llorando, creyendo que 'su patrona' había fallecido", relata. "Noté que la señora estaba sudada y le sentí el pulso. De inmediato pedí una aguja, le pinché la mano y automáticamente se incorporó", relata el agente.

"Antes estaba en caballería, pero hace cuatro que pasé al Comando de Patrullas. Me gusta mucho mi profesión y ayudar a las personas", dice. "Ahora cada vez que hay una situación como las que ya me tocaron, quiero que me manden a mí".

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