Cultura

Encontrar refugio en la cultura

Encontrar refugio en la cultura

El pasado es una pasión. No la de la nostalgia, que también lo es, aun con la mala prensa que le hacen. Muchas veces, el pasado no sólo nos dice cómo fuimos; nos dice a menudo cómo deberíamos ser. Por eso tiene tantos detractores entre quienes odian los espejos. De una manera muy especial, el pasado es parte de la cultura de una sociedad.

Siempre es fascinante comprobar que, en momentos de graves crisis, las sociedades encuentran refugio en la cultura y la argentina no es una excepción. Habituada como está a enfrentar un drama por lustro y una tragedia cada década, la sociedad argentina atravesó dictaduras, dictablandas, dicaturísimas y gobiernos autoritarios, corruptos o estúpidos, que de todo tuvimos, con un ojo y su esperanza puesta en la cultura. El árido desierto del descalabro económico que desde hace casi un siglo sacudió y vaciará el alma y los bolsillos de nuestros abuelos y nietos, siempre encontró un oasis en el cine, el teatro, la literatura, la música. Una luz en la incertidumbre por venir.

Los museos son, tal vez, símbolo de una cultura. Si quieren saber cómo fuimos y cómo deberíamos ser, allí están esos edificios misteriosos que guardan voces y silencios, gritos y susurros, ojos y voces de un pasado que todavía echa luz.

En Buenos Aires, la de hoy es La Noche de los Museos​. Esos edificios misteriosos se iluminan y abren sus brazos para nosotros. El de Bellas Artes, el Malba, el de Arte Decorativo, el de Arte Contemporáneo, el de Arte Moderno, por citar algunos, esperan, como Machado, otro milagro de la primavera. Miren, a esta altura del partido, esta no es una invitación, ni una sugerencia: es un desafío.