Cultura

Greta Thunberg, la adolescente que fundó una revolución verde con un cartel

Greta Thunberg, la adolescente que fundó una revolución verde con un cartel

Sobre un cartón blanco, pintó con tinta negra Skolstrejk för klimatet (huelga escolar por el clima) y se sentó frente al parlamento sueco. Tenía entonces, en agosto del año pasado, 15 años y las mismas trenzas rubias casi hasta la cintura. Con la pancarta y completamente sola, empezaba una protesta semanal que, poco a poco, ganaría adeptos. Ahora, a los 16, es una firme candidata al premio Nobel de la Paz por su lucha en contra del cambio climático y, mientras se prepara para participar en la Cumbre sobre la Acción Climática que tendrá lugar en Nueva York el 23 de septiembre de 2019, Greta Thunberg postea fotos en su cuenta de Instragram de las marchas que recorrieron este viernes el mundo. La siguen más de 3 millones y medio de personas de todo el planeta.

Tiene 16 años y es sueca. Este viernes, movilizó a decenas de miles de personas en el mundo. REUTERS/Shannon Stapleton

Tiene 16 años y es sueca. Este viernes, movilizó a decenas de miles de personas en el mundo. REUTERS/Shannon Stapleton

Ha contado varias veces que a los 8 años se enteró de algo perturbador: la humanidad estaba destruyendo el planeta que habita. “Recuerdo que pensé que era muy extraño que los seres humanos, siendo solo una especie animal más, fuésemos capaces de cambiar el clima de la Tierra. Porque si fuera así y realmente estuviera sucediendo eso, no se hablaría de otra cosa. Pero nunca se hablaba de esto”, ha contado. La cita puede leerse en el libro Cambiemos el mundo (Penguin Random House), que reúne algunos de los discursos de esta activista sueca, hija de una cantante de ópera y de un actor.

A los 11 años, una profunda depresión la envolvió en el silencio: “Dejé de hablar. También dejé de comer. En dos meses perdí unos diez kilos. Al poco tiempo, me diagnosticaron síndrome de Asperger, Trastorno Obsesivo Compulsivo y mutismo selectivo. Esto último significa, básicamente, que solo hablo cuando lo creo necesario. Este es uno de esos momentos. Para los que estamos en ese espectro, casi todo es blanco o negro. No se nos da muy bien mentir y no solemos sentir mucho interés por participar en el juego social que tanto parece agradar a todos los demás. Creo que, en muchos sentidos, los autistas somos los normales y el resto de la gente es bastante extraña”, agregó en otro de sus discursos.

La primera vez que habló en público fue en noviembre de 2018. Llevaba tres meses de huelga escolar por el clima y presentó un discurso para TEDx Estocolmo en el que hablaba sobre el autismo para explicar por qué no entendía que nadie detuviera la amenaza climática. Al mes siguiente, en diciembre, fue invitada a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Polonia. Algunos se arrepintieron de aquel convite cuando la chica les dijo: “Nuestra biósfera se está sacrificando para que las personas ricas en países como el mío puedan vivir de lujo. Ustedes dicen que aman a sus hijos por encima de todo, pero les están robando su futuro ante sus propios ojos”. Pero los medios de comunicación repararon en ella. Nacía una estrella mundial.

"Quiero que entres en pánico, que sientas el miedo que yo siento todos los días, y luego quiero que actúes", les dijo Greta a los líderes del mundo en Davos. Drew Angerer/Getty Images/AFP

"Quiero que entres en pánico, que sientas el miedo que yo siento todos los días, y luego quiero que actúes", les dijo Greta a los líderes del mundo en Davos. Drew Angerer/Getty Images/AFP

Un mes después, en enero de 2019, fue el turno de la Asamblea Anual del Foro Económico Mundial, que se celebró en la ciudad de Davos. Fue hasta ahí en tren porque se niega a tomar aviones y luego de un viaje de 32 horas, fue recibida por la entonces directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde. Las gentilezas no la amilanaron y, ante los líderes del mundo, dijo: “Los adultos dicen: Tenemos que dar esperanzas a la próxima generación. Pero no quiero tu esperanza, ni quiero que la tengas. Quiero que entres en pánico, que sientas el miedo que yo siento todos los días, y luego quiero que actúes. Quiero que actúes como si tu casa estuviera en llamas, porque eso es lo que está pasando”. En marzo, dos millones de personas se sumaron a alguna de las dos mil manifestaciones que se desarrollaron en 123 países para pedir soluciones. La actividad fue organizada por el movimiento FridaysForFuture, que lidera la joven.

En las últimas semanas, Greta llegó a Nueva York en velero. Hay quienes le cuestionan la radicalidad y hacen estimaciones incómodas: para que la adolescente desembarcara en Estados Unidos sin subirse a un avión que contaminaría el planeta, otros debieron desplazarse por aire para recuperar el velero y llevarlo de nuevo a Europa. No son las únicas críticas que recibe. Incluso no han faltado políticos que se burlan por su condición autista. Pero Greta no se detiene: el Papa Francisco le dio su apoyo, Amnistía Internacional la premió como Embajadora de Conciencia, y ocupó la portada de la revista Times como una de las cien personas más influyentes del mundo. Mientras tanto, los viernes de protesta se multiplican por todo el mundo y una generación la sigue.