Cultura

Judi Dench, la Dama a la que le encanta apostar a los caballos

Judi Dench, la Dama a la que le encanta apostar a los caballos

Después de haber sido durante siete películas M, la jefa de James Bond en el MI6, Judi Dench cambió de bando. En La espía roja, que se estrena este jueves, la actriz de 84 años es una encantadora anciana que una mañana es detenida por el MI5 bajo la acusación de haberle vendido información a la Unión Soviética durante treinta años.

Dirigida por Trevor Nunn, la película está basada en un caso real: el de Melita Norwood (en la ficción se llama Joan Stanley), la espía británica que más tiempo permaneció al servicio de la KGB. Apodada “La abuelita espía”, ella era una funcionaria que durante tres décadas filtró secretos nucleares a Moscú. Recién la descubrieron en 1999, a los 87 años: dijo que no tenía remordimientos y que volvería a hacer lo mismo. No fue a la cárcel por su avanzada edad y murió en libertad, en 2005.

Dench admira a los espías por sus cualidades actorales. Y cita particularmente el caso de Kim Philby, un célebre miembro del grupo de espías británicos al servicio de la Unión Soviética conocido como Los cinco de Cambridge.

“Hay un video de él en un encuentro con la prensa en su departamento, diciendo ‘por supuesto que no soy un espía, tienen al hombre equivocado’. Es una de las mejores lecciones de actuación que se puedan ver. Mi marido (el actor Michael Williams, fallecido en 2001) siempre les decía a sus estudiantes que tenían que verlo”.

Su extraordinaria carrera como actriz empezó hace casi 60 años, durante los cuales ganó un Oscar, diez Bafta, dos Globos de Oro y ocho Laurence Olivier, entre otros premios, el más reciente de los cuales es el Donostia, galardón honorífico que recibió en la última edición del Festival de San Sebastián. Ese día hizo gala de su quintaesencia británica.

Con Bond, James Bond. Al lado de Daniel Craig.

Con Bond, James Bond. Al lado de Daniel Craig.

“Les pido disculpas por no hacer un discurso en español. Perdón por ser tan vaga. Es muy descortés. ¡En Gran Bretaña somos tan, pero tan vagos! No pensamos que es importante aprender el lenguaje de otra gente porque creemos que si gritamos lo suficientemente fuerte, seremos comprendidos. Es una desgracia”, dijo en aquella oportunidad, apenas subió al escenario a recibir la estatuilla.

De joven se estaba preparando para ser diseñadora escénica cuando fue a ver una puesta de King Lear a cargo de la legendaria Royal Shakespeare Company. Quedó impactada. Eran los años ’50: “Sólo quería interpretar a Shakespeare. Aprendí todo en el Old Vic. Veía a todos los actores todo el tiempo trabajando. Tomaba apuntes. Aprendía observándolos”, contó sobre sus primeros pasos en la Old Vic Company.

En la Royal Central School of Speech and Drama, donde se graduó con honores, fue compañera de clase de Vanessa Redgrave. A propósito de La espía roja y la guerra fría, todavía recuerda cuando, juntas, participaron de marchas contra el armamento nuclear en los años ‘60.

“Me acuerdo de estar sentada en Trafalgar Square durante la campaña de desarme Ban the Bomb (Prohíban la bomba) con Vanessa. A ella la arrestaron y le dijo a la policía ‘No pueden llevarme, hoy tengo función’”.

Después de destacarse en teatro como una joven promesa, a mediados de los años ’60 empezó a trabajar en televisión y cine. “No sabía nada de cine. Aprendí igual que en el teatro, viendo a otros trabajar. Lo más importante que aprendí, es que en el cine menos es más”.

A Dench le encanta el whisky y apostar a cualquier cosa, sobre todo a los caballos. Y actuar: a pesar de su avanzada edad, no tiene planes de jubilarse. “Quiero seguir trabajando mientras pueda. No contemplo retirarme, ni se me pasa por la cabeza”, aseguró. Siempre tuvo angustia laboral: el miedo de que cada papel que hacía fuera el último la llevaba a llorar en cada estreno teatral.

Ahora dice que mantiene esa preocupación, pero no por eso acepta cualquier papel: “No quiero hacer de alguien de mi edad que está agonizando. Lo último que quiero interpretar es alguien que está en un geriátrico”.