Cultura

La "artista de la vagina" pierde la batalla: "fui declarada culpable pero me divertí mucho"

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La excéntrica artista japonesa Megumi Igarashi perdió hoy su última batalla judicial en la Corte Suprema nipona tras ser declarada culpable de obscenidad por distribuir imágenes de sus genitales hace más de seis años.

Igarashi, de 48 años, que utiliza el seudónimo de "Rokudenashiko" (Chica mala o inútil), llegó a ser conocida también como "la artista de la vagina" cuando fue detenida el 14 de julio de 2014 en un caso que conmocionó los tabúes de la pacatería nipona.

Su primera detención, que se prolongó durante una semana, se debió a que envió datos informáticos destinados a reproducir sus genitales con una impresora 3D, lo que, para la fiscalía, vulneró una ley que prohíbe la distribución de materiales "indecentes".

La artista ya había empleado este método en varias ocasiones para recaudar fondos a fin de construir un kayak con la forma del aparato reproductor femenino, como parte de una campaña de microfinanciación que le llegó a generar unos ingresos próximos a los 10.000 dólares (unos 8.781 euros).

Pero Igarashi, una escultora e ilustradora de manga, afirmó que únicamente había enviado a sus clientes datos, y no fotos.

"La vagina es parte importante del cuerpo de las mujeres y está relacionada, por ejemplo, con el parto o la menstruación", dijo en declaraciones a los periodistas poco después de quedar en libertad provisional tras su primer arresto, a la espera del juicio.

A partir de entonces comenzó una batalla judicial, que incluyó una segunda detención durante tres semanas, seis meses después del primer arresto, tras una exhibición de esculturas de yeso que reproducían su zona genital.

El juicio comenzó el 15 de abril de 2015 y el 9 de mayo de 2016 fue condenada a una multa de 400.000 yenes (3.280 euros/3.741 dólares), al considerar un tribunal de Tokio que los datos entregados por la artista "reproducían de forma realista la forma de los genitales, lo que podría estimular el deseo sexual del público".

La multa fue la mitad de lo que pedía la fiscalía, pero Igarashi no quedó contenta con esa sentencia, no tanto por el monto sino por el fondo de la decisión, y llevó el caso primero ante un tribunal superior y finalmente hasta la Corte Suprema, que falló hoy.

El máximo tribunal nipón confirmó este jueves la sentencia mencionada, a pesar de que en la vista judicial la defensa legal de Igarashi consideró que sus acciones eran parte de una "actividad artística", según informaron medios locales y confirmó ella misma.

"Fui declarada culpable, pero me he divertido mucho en los últimos seis años", dijo Iragashi en una primera reacción desde su cuenta de la red Twitter tras la decisión adoptada por la Sala Primera de la Corte Suprema.

"¿Por qué los genitales femeninos se pueden considerar obscenos, un tabú?", se preguntó la artista en comentarios difundidos en su sitio de internet, tras conocer la "decepcionante" decisión del máximo tribunal nipón.

Protesta. Igarashi, condenada, este jueves. En el cartel dice "Juicio injusto". /EFE

Protesta. Igarashi, condenada, este jueves. En el cartel dice "Juicio injusto". /EFE

En una rueda de prensa telemática posterior, Igarashi se preguntó que si los jueces "viejos" y "varones" sabrán "algo de arte", y recordó el calvario que tuvo que pasar desde el primer interrogatorio al que fue sometida.

"Siendo interrogada por el agente de la fiscalía me hizo mentalmente más fuerte", agregó la artista, que se presentó con una mascarilla con un texto escrito que decía, en rojo: "Fiscalía, gracias".

EFE

PK​