Cultura

La desconocida banda de rock que anticipó la leyenda de ACDC

La desconocida banda de rock que anticipó la leyenda de ACDC

Escuchen esta historia: en Port Lincoln, en el sur de Australia, un organizador de salidas descubrió que la música de ACDC atrae a los tiburones más que cualquier otra banda: “He visto tiburones restregándose la cara contra las jaulas desde las que se emitía el sonido, como si quisieran sentirlo”. El hard-rock de los hermanos Young es una bola de domilición.

Qué más se puede decir del clan Young, esos hobbits del rock and roll oriundos de un barrio obrero de Glasgow: la frenética electricidad de Angus Young con su Gibson Les Paul y sus ropa de escolar; el fuego oculto de Malcolm (1953- 2017), congelado en el escenario, con su guitarra Gretsh Firebird y sus acordes rítmicos; el cerebro George Young (1946-2017); el misterioso Alex Young (1938-1997). En fin, qué animales.

Danny Sugerman, antiguo manager de The Doors, compara el sonido de ACDC, ese groove furioso, con el instinto de un niño que quiere poner su dedo en el ventilador. Se cuenta en el libro Los Young  (Jesse Fink, Planeta, 2013) que cuando tocaron por primera vez en 1976, en el Colston Hall de Briston, los dueños del lugar se manifestaron preocupados al ver que la audiencia, habitualmente pasiva, saltaba sobre las butacas. Y sí.

Son duros estos tipos, dicen todos, caminando con el modo Glasgow: la cabeza gacha, las manos en los bolsillos, guapeando. Lo dice, por ejemplo, Mark Opitz —ingeniero de sonido del disco Powerage— cuando contó que Malcom le metió cinco golpes rápidos en la cabeza a un promotor de recitales en Detroit. En este ejército, se dice que Malcom era el general de la banda y Angus el arma. Metieron, entre 1977 y 1980, sus álbumes imparables.

Pero antes de todo esto —ok, todo esto son 200 millones de discos vendidos— hubo un álbum y una banda que anticipó el sonido de ACDC. Para anotar: el disco es Tales Of Old Grand-Daddy, de 1974. La banda: La Marcus Hook Roll Band. Según el mismo libro de Fink, George Young se fue a Londres en 1969 tras la experiencia con The Easybeats. Regresó en 1973 a Sidney y materializó este disco que había empezado con Harry Vanda y su hermano mayor Alex Young y que finalizó con unos jovencísimos Malcolm (que tendría 20 años) y Angus, con 17.

Tienen que escuchar este disco. Ya la rompe toda desde el primer tema, “Can't Stand the Heat”, con ese saxo alto tremendo de Alex Young y la voz de George. Le sigue el grooveo de bajo y guitarra en “Goodbye Jane”; luego un rockanroll a lo ACDC en “Quick Reaction” y una hermosa balada blusera con “Silver Shoes” (acá canta Harry Vanda, coproductor luego de ACDC) y sus solos suspendidos. Prendan encendedores para "Cry For me".

Estamos, claro, ante esos sonidos de los sesenta y setenta tipo Floyd, Stones, Nick Drake, Beatles, Beach Boys. Qué años.

Bueno, podemos decir que el tema “Natural Man” es muy similar a “Live Wire”, del disco High Voltage, editado por ACDC en 1976. Escribieron esto en Phonograph Record Magazine: “Tiene un tambor que hace llorar a los parlantes. Tiene letras de protesta. Te demanda que bailes. Tiene armonías beatlescas. Tiene el mejor riff desde 'Long Cool Woman In a Black Dress' de The Hollies y 'Heaves Knows' de The Grass Roots y un gancho que, bien, ahora entiendo la razón del nombre de la banda”.

Al ver el disco por primera vez, George Young estaba a las ‘bulshiteadas’ contra la tapa. Dirá: “Tenía a un anciano sentado en una mecedora. Era una mierda completa. Debería haber mostrado una botella de un Old Bourbon, de eso se trataba”.

En el libro Vanda & Young: Inside Australian’s Hit Factory, su escritor, John Fait, redactó: “El disco es puro power rock, un prototipo para lo que sería el sonido de fábrica de ACDC”. Y además: “Es uno de los mejores álbumes de rock de Australia que se han escuchado".

John Proud fue baterista de sesión para la Marcus Hook Roll Band, la cual nunca se presentó en vivo. Fue George Young el que le propuso tocar en aquellas sesiones en EMI Estudios. El baterista recién escuchó el disco en 2011: un amigo suyo lo bajó de Internet y le hizo una copia. Proud, 38 años después, lo escuchó. Y sentenció: “¡A la mierda, esto es muy bueno!”.

El disco, al salir, solo ondeó por el puesto 89 en las listas.

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