Cultura

Lorrie Moore pregunta: "¿Quién se hará cargo del hospital de ranas?"

Lorrie Moore pregunta:

Si no la tienen, anoten el nombre: Lorrie Moore. Viene al país el mes que viene para el Festival Filba, de literatura. Anoten el nombre: será una de las estrellas. Y se acaba de editar en el país su novela ¿Quién se hará cargo del hospital de ranas? Lo narra una mujer que, cenando con su marido en París, va reconstruyendo su adolescencia en un pueblo estadounidense.

Las anécdotas -se agradece la traducción de la escritora argentina Inés Garland- no van a sorprender: la chica que resulta "la fea" al lado de su mejor amiga, que es la beldad local. Un embarazo inoportuno, algún ejercicio de prestidigitación para conseguir el dinero para solucionarlo. Motos, chicos, deseo, desconfianza.

Pero atención la manera de contar y a las ideas -a veces crueles- que cruzan el texto. Como cuando la narradora piensa deseos que se contuvieron y otra vida, más salvaje, que quedó a un costado "como un buen perro, buen perro, buen perro". ¿Nadie sintió algo así? O cuando dice que en el pueblo lo único posible era "la postergación y la fantasía". O cuando los varones tiran contra las ranas por jugar y ella y la amiga las curan. O cuando el marido educado y progresista -el de París- también es algo patán. O cuando la beldad pinta un cuadro con esas ranas que "parecían ranas que habían sido besadas y besadas con violencia pero se habían quedado ranas".  ¿Como ellas? ¿Como nosotros?