Cultura

"Mulán" y cómo va a cambiar la manera de ver cine

El mundo del cine anda convulsionado. En siete días los dueños de las salas -al menos, las estadounidenses- se desayunaron, no precisamente con pochoclo, que Universal cerró un trato con la cadena AMC para que tras 17 días de estrenar una película, va a poner en video on demand (VOD) sus películas. Y Disney anunció que a Mulán, su tanque, lo va a estrenar directamente en su plataforma de streaming Disney +.

Si los complejos temían por la lenta recuperación cuando se reabrieran las salas, estas dos noticias les cayeron como un balde, otra vez, no de pochoclo, sino de agua congelada. Las majors, las grandes productoras de Hollywood, se adelantaron y se lanzaron al juego.

Obviamente todo dependerá de los resultados económicos que obtengan.

La reacción del dueño de un cine en Francia, se volvió viral.

¿Y si otras majors siguen los pasos de Universal, y Disney?

Pero vayamos por partes.

Lo de Universal y AMC ya lo comentamos la semana pasada. Vaya solo como recordatorio que Universal al estrenar en salas obtiene, en el mejor de los arreglos, el 50% de lo recaudado en boletería, porque el otro 50% va para los exhibidores, o sea, los dueños de las salas. Y al disponer sus películas en VOD, el 80%.

Algo distinto es el caso de Disney, porque al tener su propia plataforma -Disney +- el 100 % de lo que cobre quedará para la compañía.

Veamos.

Para ver Mulán desde el 4 de septiembre, hay que estar suscripto a Disney +. En los territorios donde está disponible -además de los Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, España, Italia, Alemania, Australia y Japón, entre otros países; a Latinoamérica llegará en noviembre- la suscripción cuesta 6,99 dólares. Pero para poder ver Mulán los más de 60,5 millones de suscriptores van a tener que “comprar” la película. No a US$19,99, que es lo que costaba Trolls 2: World Tour, que se estrenó on demand en Semana Santa sin pasar por las salas norteamericanas, sino a Us$29,99.

Sin ser un analista de mercado, recuerdo que en las semanas previas al estreno original de Mulán, que era el 27 de marzo -luego se pasó al 24 de julio y después, al 21 de agosto- se decía que la película dirigida por la neozelandesa Niki Caro (Whale Rider) recaudaría US$ 70 millones en su fin de semana de estreno. Eso solamente en el mercado norteamericano (los Estados Unidos y Canadá).

Y que esa cifra había que multiplicarla por tres para “cerrar” con US$ 210 millones de recaudación “local”. Si globalmente se esperaba que recaudara US$ 750 millones, US$ 375 millones iban a las arcas de Disney.

Haciendo regla de 3 simple, para alcanzar esa cifra Disney necesitaría que uno de cada cinco suscriptores viera Mulán. Esto es: 12,5 millones por 30 dólares.

No parece difícil. Pero nadie sabe si lo logrará.

A favor de los clientes de Disney +, la empresa asegura que tendrá disponible Mulán durante todo el tiempo que mantenga la suscripción paga.

En contra, en las redes sociales muchos están que braman por tener que pagar los 30 dólares.

Lo dijimos, y nos lo preguntamos ya varias veces. El confinamiento hace que el público se acostumbre a ver material fílmico en sus hogares, y la mayoría lo hace a partir del abono que paga por streaming. Es un gasto “fijo”. ¿Volverá a pagar para ir al cine?

Estas dos noticias, la de los 17 días en cines y el salto a la posibilidad de ver on demand, y Mulán en streaming, pondrán a prueba el cine como estamos acostumbrados a verlo.

O, peor, como estábamos acostumbrados.

Yo estoy a favor del cine en el cine. No veo la hora de volver.

Continuará.