Cultura

Pochoclos sobre cuatro ruedas: las restricciones de la pandemia hacen resurgir los autocines

Pochoclos sobre cuatro ruedas: las restricciones de la pandemia hacen resurgir los autocines

Por JULIA JACOBS 

WARWICK, Nueva York — Al final fue la lluvia, no el coronavirus, lo que impulsó a algunos de los cinéfilos a retirarse del autocine en Warwick un viernes reciente mientras una tormenta interrumpía las primeras funciones.

Horas antes, vehículos deportivos utilitarios, automóviles y camiones habían avanzado a lo largo del camino de grava que lleva a las tres pantallas del autocine Warwick Drive-In, en dirección a un montículo cubierto de hierba donde se estacionaron para ver la doble función.

Clientes ejercieron distanciamiento social en la tienda del autocine de Warwick, que pudo abrir hace poco (Daniel Dorsa para The New York Times).

Clientes ejercieron distanciamiento social en la tienda del autocine de Warwick, que pudo abrir hace poco (Daniel Dorsa para The New York Times).

“Era esto o ir a jugar al tenis”, dijo Ivonisa Tesoriero, quien celebraba su cumpleaños número 39. Había una pila de cajas de pizza vacías en el piso mientras ella charlaba con familiares y amigos.

Al ocultarse el sol, asistentes con entradas y barbijos hicieron fila en la tienda para comprar pochoclo manteniéndose diligentemente a 2 metros de distancia unos de otros. Los niños jugaban. Los adultos disfrutaban sus bebidas. Una pareja de más edad comía helado en sillas para jardín mientras el humo de un asador flotaba hacia ellos. Se sentía como esa primera y eufórica noche de verano del año. Salvo por una nota de cautela que se percibía en el ambiente.

Después de dos meses de confinamiento por la pandemia en Nueva York, en esta noche —la primera en que podían abrir los autocines— residentes locales y gente de fuera se agolparon al cine al aire libre de Warwick. Llegó el momento en que miembros del personal tuvieron que empezar a rechazar gente.

En un momento en que los estadounidenses están recelosos de codearse con desconocidos, el autocine, un vestigio de baja tecnología de otra era, ha surgido como una popular ruta de escape. En este lugar se han hecho misas y conciertos, sin bajarse del auto.

En Warwick, después de que unos 300 autos habían sido guiados hacia una formación con distanciamiento social, se vio el destello de un relámpago. Fue seguido por un torrente de lluvia más o menos 45 minutos después de que inició el primer grupo de películas. Las tres pantallas —donde se proyectaban “Trolls World Tour”, “Bad Boys for Life” y “Jumanji: The Next Level”— se pusieron negras. En los minutos que tardaron en reaparecer las imágenes, algunos autos se retiraron.

“Hubo algunas fallas eléctricas, pero fue una muy buena noche”, dijo Beth Wilson, dueña del autocine. “Se agotaron las entradas. La gente simplemente estaba feliz de estar afuera”.

Le habían avisado con sólo cuatro días de anticipación que se le permitiría reabrir, mientras el gobernador Andrew M. Cuomo también allanaba el camino para otras actividades “de bajo riesgo” como la jardinería y, como señaló Tesoriero, el tenis.

Garrett y Laura Gioe habían llegado con sus cuatro hijos más de dos horas antes de la hora de inicio para asegurar un lugar.

Para Laura Gioe, ir al autocine brindaba una apariencia de normalidad que no había sentido en mucho tiempo. “Ver gente, la interacción, es para lo que están hechos los humanos”, dijo.

© 2020 The New York Times