Cultura

Restituyen una cláusula de Guillermo Moreno que dificulta la importación de libros

Restituyen una cláusula de Guillermo Moreno que dificulta la importación de libros

Fue una de las medidas más polémicas del gobierno de Cristina Kirchner: en marzo de 2012 una resolución dictada por el entonces Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, estableció que había que controlar la tinta de los libros que llegaban del exterior porque eran potencialmente peligrosas para la salud. En la práctica era una restricción a las importaciones y ahora, en medio de una crisis en la que otra vez faltan dólares, la cláusula volvió a aparecer.

En palabras técnicas, se trata de la Resolución 253/2020 del Ministerio de Desarrollo Productivo. Se publicó este lunes 31 de agosto en el Boletín Oficial y sencillamente suspende dos resoluciones del gobierno de Mauricio Macri que quitaban las cláusulas en este sentido.

El argumento es sanitario: "Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos, y a una información adecuada y veraz", dice la resolución. Y no afecta a lotes de libros pequeños, de menos de 500 ejemplares. ¿Si llegaron menos de 500 el plomo de cada ejemplar es menor? ¿El riesgo es menor?

Lo que ocurrió en 2012 -y es previsible que vuelva a pasar- fue que se encareció el trámite de importación. en ese momento, y en off los editores aseguraban que prácticamente no se usa tinta con plomo en el mundo y que existen verificadoras que hacen ese trabajo en el lugar donde se imprime.

“Capaz que a la Biblioteca Nacional hay que ir con guantes, barbijo y alcohol en gel. Ojo con la pandemia de la hoja escrita”, se burlaba entonces, en Facebook, un editor, con palabras que parecen del presente.

La medida, de hecho, protege a la industria gráfica nacional. En ese momento Juan Carlos Sacco, que era vicepresidente 1° de la Federación Argentina de la Industria Gráfica. (FAIGA), explicó: “Si uno pone el dedito en la lengua para cambiar de hoja puede ser peligroso”.

La medida tomó por sorpresa a la industria editorial, que desde el viernes tenía alguna noticia de que se venía algo así.

María Teresa Carbano, presidenta de la Fundación El Libro, entiende que "en realidad es una medida que aplicaría a los libros importados o a aquellos libros con ISBN nacional que se imprimen fuera del país". Y cree que se trata de alentar la impresión local más que de defender los dólares porque "El drenaje de dólares a través de los libros no es una cifra extraordinaria".

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