Cultura

Valaida Snow, la reina de la trompeta que cambió el lugar de la mujer en el jazz

Valaida Snow, la reina de la trompeta que cambió el lugar de la mujer en el jazz

Mujer, negra, tremenda trompetista, bailarina, multiinstrumentista, cantante, líder de orquestas, productora de shows. Piensen que estamos en las primeras décadas del siglo XX en Estados Unidos. Lo que Valaida Snow era, entonces, revolucionario.

Nació en Chattanooga, Tennessee, el 2 de junio de 1904. Era un ciudad industrial con más de 20 mil habitantes, de los cuales la mitad eran afroamericanos. Sus padres, John V. y Etta A. Snow la llamaron Valada. Ella le agregará la “i”, Valaida, a los 26 años probablemente —dicen sus biógrafos— para indicar su pronunciación preferida: Val- aid-a.

Cuando tenía 5 años su madre le compró un violín y le enseñó a tocar una melodía, Nearer my God to Thee. Eso fue todo, pueden creerlo. Ella dirá: “Esa fue la única enseñanza que tuve en cualquier instrumento o en cualquier tipo de música. Parece que tengo un don para tocar cualquier instrumento que elija”. Y vaya que sí (“your damned right, women” dirían en inglés): tocaba cualquier instrumento que le ponían en la mano: trompeta, violín, violonchelo, bajo, clarinete, trombón. Lo que dé.

Hacia 1910 ya era “Valada the Great” (Valada la Grande), la superstar del grupo de vodevil de niños que armó su padre (eran lo Pickaninny Troubadours), el mismo padre —señalan— que la hacía tocar el violín de las 8 de la mañana a las 8 de la noche por las calles. Eran, esos shows, unos “picks”, un tipo de atracción común de la época. Hoy se lo definen así: un evento divertido y racista que avergonzaría a las siguientes generaciones de afroamericanos.

Desde los años de vodevil, cosa que hacían los hombres ella, por supuesto, lo hacía: tocó la trompeta —y cómo— en una época con pocos precedentes de mujeres en el jazz que lo hicieran; viajó por el mundo antes de cumplir los 25; lideró orquestas y produjo shows antes de los 30. Tocó en Asia, en Europa. Salió en films.

Valaida Snow, en una imagen tomada del libro "High hat, trumpet and rythm, the life of Valaida Snow".

Valaida Snow, en una imagen tomada del libro "High hat, trumpet and rythm, the life of Valaida Snow".

A Valaida la llamaron la “pequeña Louis”. A ella la llenaba de orgullo que la comparan con Louis Armstrong, ese trompetista cuyos solos —y qué solos— la cautivaron. En Chicago, una vez, el genio de Nueva Orleans quedó perplejo cuando vio una performance de baile y coros de ella. Él dirá: “Chico (Boy), nunca vi algo tan grandioso”. Si uno escucha los registros de audio de los solos de ella y los de Armstrong hay partes que no se puede diferenciar quién está tocando.

Escúchenla cantar, tocar, hacer scatting, en temas como Minnie the Moocher, You're driving me crazy o I Must Have That Man. Mirénla cómo mira la cámara, cómo toca la trompeta, fina, graciosa e impetuosa, con sus guantes negros. Cuánta onda. Alguien, un escritor, la definió mejor: Silba como un pájaro, toca la corneta con un virtuosismo desgarrador y hace un jazz que despertaría a los muertos. Qué injusto, entonces, quedarnos con la calificación de “la pequeña Louis”. No.

Sí: Valaida fue la reina de la trompeta.

Es muy escaso el material en castellano sobre la vida de Valaida, pero se pueden encontrar biografías en inglés. También escuchar sus canciones a través de las plataformas tradicionales.

Es muy escaso el material en castellano sobre la vida de Valaida, pero se pueden encontrar biografías en inglés. También escuchar sus canciones a través de las plataformas tradicionales.

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