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Fabricio Oberto: "El juego de esta Selección me hace acordar al del equipo del Mundial de 2002"

Fabricio Oberto:

Empecé a ver el partido Argentina-Serbia en soledad. Cuando se sumó un amigo, me miró y me preguntó: “Che, loco, ¿te está por dar algo o estás por llorar?” Mi último partido en la Selección fue en 2011 y hoy sufro mucho más con la adrenalina que genera. Tenía el estómago cerrado, pero los chicos daban tranquilidad. Y cuando terminó con victoria, exploté. Cuando el equipo te hace vivir eso es increíble. Si lo transmite por igual a nosotros, que sabemos lo que es jugar estas instancias, y a la gente, que analiza menos el partido, es meritorio.

Cuando nosotros jugamos el Mundial 2002, todos los días eran Navidad. Decíamos que había que cuidarse con China y nos poníamos 30 puntos arriba. Decíamos que había que cuidarse con Rusia y le ganábamos por 40. Ese fue nuestro torneo de mejor juego colectivo.

Bueno, el juego de esta Selección me hace acordar al del equipo de 2002, por la fluidez, por la forma de defender, por el sentimiento que le ponen, por la participación de todos y porque el que entra no mira si va a jugar pocos o muchos minutos y entrega todo aunque sea en dos o tres jugadas. Eso habla de que el equipo tiene en claro dónde tiene que llegar.

Argentina juega un muy buen básquetbol. Hay que disfrutar de este equipo. Estas victorias son cucharadas de confianza y de experiencia para seguir creciendo. Muchas veces trabajás muchísimo y no se te dan los resultados. Estas victorias te hacen ver que el camino es el correcto y que estás entre los cuatro mejores del mundo. Los jugadores “europeos” vuelcan su experiencia y vamos a ver hasta dónde llegarán.

La Selección está jugando un básquetbol diferente al de todos, en un deporte que cambió. Para ser un equipo de elite en el Mundial, hay que jugar así, con un alto nivel que te permita tener una gran noche ofensiva para no terminar con la definición en la última pelota. Si no hubieran tenido esa noche, habría sido un partido a resolver en dos pelotas.

Los equipos que avanzaron más lejos en el torneo tienen buenas defensas, pero por lejos Argentina tiene la mejor defensa en la primera línea. Hoy parecía que los serbios no podían moverse. Y si encima en el primer tiempo teníamos 60 por ciento de efectividad en triples y terminamos el partido con 60 por ciento en dobles, no hay equipo en el mundo que aguante.

Argentina tuvo juego y defensa, les dije. Pero también tuvo carácter, incluso cuando Serbia remontó gracias a los buenos momentos de Jokic, no perdió la calma y jugó con soltura, entrara quien entrara. El último cuarto fue muy físico y siguieron jugando igual. En los tiempos muertos, escuchabas que se pedían no aflojar en defensa. Y así dejaron a Serbia buscando soluciones con parches en un barco que se hundía.

No hay muchos jugadores que jueguen con la misma intensidad en el ida y vuelta, adelante y atrás, en defensa y con puntos clave, como Facu Campazzo y el Pato Garino. Son picantes y dan todo por el equipo. Como también se vio hasta en Cáffaro, que se fajó a costa de recibir golpes. Tenemos a Deck, que juega en todas las posiciones y se mueve con libertad. Y en la base sumamos a Nico y a Luca. No hay equipos que tengan tres jugadores tan creativos en una misma línea. Los serbios ya no sabían a quién defender.

¿Qué decir de Luifa? Que optimiza todo lo que juega y espera su momento porque la experiencia le da el timming justo para aparecer. Sigue siempre optimista. Es un jugador diferente, puede hacer lo que quiera y suma en este equipo joven. Verlo disfrutar así es para sacarse el sombrero.

¿Y ahora? Serbia no era un rival fácil, pero Argentina jugó un partido tremendo y le ganó porque cree en su juego y en el potencial que tiene. Es mucho mas lindo esperar la semifinal que tener que jugar por el quinto puesto. Y, claro, sería mucho más lindo no dormir por jugar una final... Disfrutemos, que este Mundial todavía puede ser un poquito mejor para Argentina.