Deportes

Fútbol de Primera, por Netflix: recuerdos del Telebeam y otras nostalgias

Fútbol de Primera, por Netflix: recuerdos del Telebeam y otras nostalgias

Carlos Babington comiéndose un cigarrillo. Carlos Bilardo bebiendo "Gatorei" en una copa de champagne. Carlos Timoteo Griguol como cacheteando corazones con su arenga pecho por pecho. Carlos Fernando Navarro Montoya atajando un penal mientras en el arco de enfrente Ángel David Comizzo escuchaba la radio. Todos los Carlos, los Diego, los Enzo, juntos, fugados del archivo.

Si usted sabe de qué se trata cada una de estas situaciones, está en edad de riesgo: el riesgo de caer en la melancolía de una TV que ya no existe: Fútbol de Primera llegó a Netflix.

De un lado un helecho, del otro un jarrón con florcitas rojas y en el centro, de traje blanco, Enrique Macaya Márquez como un médico que habla desde su precario living. Los 20 años de aquel ciclo que comenzó en ATC en 1985 desembarcaron en un viejo resumen (ya emitido en TV) que en cuarentena se volvió boom a falta de fútbol.

"Fútbol de Primera".

"Fútbol de Primera".

Una balacera emocional que no da tregua. Un museo de nombres en dos episodios de una hora. Más que un resumen de la fecha, un concepto de la argentinidad llevada al rectángulo .

-Muevo yo, Medina Bello.

-Muevo yo, Walter Perazzo.

-Muevo yo, Abel Balbo.

Viaje a un fútbol de apodos únicos. "La Pepona", "El Murciélago", "El Palomo", "El hijo del viento". Un fútbol de un nylon imposible y de protagonistas contando a cámara que eran los encargados de iniciar el partido. El recurso del jugador mirando al espectador, documento una era antiglamour, la prehistoria de la selfie en el área.

"Fútbol de Primera", con Macaya.

"Fútbol de Primera", con Macaya.

El gol de Chilavert al "Mono" Burgos, desde casi 60 metros y con ayuda del viento. El gol de "Chiquito" Bossio a Racing, sobre la hora. Arqueros goleadores, goleadores colgándose de los travesaños propios y ajenos. No hay recreo posible, uno intenta recuperarse de un recuerdo y ya viene otro y otro. El pre-Var visto con los ojos de Adrián Paenza y Marcelo Araujo.

Las primeras veces: el primer gol de Martín Palermo, el debut del "Burrito" Ortega. La hegemonía temporal del interior, con Central campeón, de la mano del gran Omar Palma (y con pizarra de Ángel Tulio Zof) o el Newell's campeón comandado por el "Loco" Bielsa. La violencia casera, con Claudio Zacarías (San Lorenzo) entrevistado en una camilla, tras la explosión de una bomba en el vestuario de Instituto. El reino del derecho y del revés, con jugadores con la de River primero y con la de Boca después. Y viceversa.

Maradona mamushka. Maradona volviendo al fútbol argentino con la de Newell's. Maradona técnico de Mandiyú, técnico de Racing, jugador de Boca Juniors otra vez. Maradona con la suerte esquiva en cinco penales consecutivos y manejando un Scania rumbo a los entrenamientos. Segurola y Habana 4310, séptimo piso. El mechón amarillo y Julio César Toresani lleno de vida, 24 años antes del suicidio.

Una vieja publicidad de "Fútbol de Primera".

Una vieja publicidad de "Fútbol de Primera".

Historias dentro historias: el canto de Vélez campeón 1993, dedicado al Búfalo Funes, muerto en 1992 por endocarditis protésica. Los festejos de gol de Paulo Silas dedicados a Dios. El "Sheriff" Javier Castrilli, Pancho Lamolina alias "siga, siga". El resumen de aquel ciclo producido por Torneos y Competencias va desde 1985 hasta 2005. No es una novedad para los fanáticos hambrientos, pero reaviva el fuego de los debates en aislamiento. 

El personaje "digital" Hueso como columnista pícaro, la incipiente filmación de partidos en 16 milímetros, el latiguillo "lo que viene, lo que viene", que obligaba a preparar la videograbadora para presionar REC. La tecnología evolucionaba, aterrizaba la "super motion", los televidentes crecían y el programa, también. Hubo un punto de quiebre: cuando sus hacedores descubrieron que más que goles o jugadas, al hincha había que acercarle sensaciones, que había que rascar en algo más profundo que el penal que no fue o el foul dudoso. La previa, el humo del choripán de la esquina, el color alrededor, el vestuario, el vendedor de banderas, el plano contrapicado enfocando la boca de Maradona besando a Claudio Paul Caniggia.

Fueron más de 1.000 programas, ​con mutaciones de packaging -del helecho pixelado inicial a las aperturas cinematográficas-, de casacas y apellidos. El último Bochini. El primer Riquelme. Periodísticamente, se fueron incorporando secciones como "Animaladas de la fecha" y "En busca del fémur de oro", se sumaron co-conductores, como Juan Pablo Varsky y Fernando Pacini. El ciclo llegó al Martín Fierro de oro en 1998. Y casi una década después se apagó.

Paso a paso, ronqueras legendarias, de Mostaza Merlo a Alfio Basile. Hombres llorando, volando, desafiando a la gravedad y a la ley. Poesía redonda por donde se mire, todo empañado por el cristal de la distancia. Nostalgia de primera.