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Los argentinos y el césped, esa relación maltrecha durante años

Los argentinos y el césped, esa relación maltrecha durante años

Tras clasificarse por primera vez a los octavos de final de Wimbledon, Guido Pella comentó: “Esto es muy especial, porque los argentinos casi nunca jugamos en césped”. Hay una tendencia que refleja esa falta de familiaridad de la que habló el bahiense entre las raquetas celestes y blancas y la superficie más tradicional del tenis.

Es que hace 14 temporadas que no hay más de un argentino entre los 16 mejores de este torneo, desde que en 2005 lograron meterse en ese grupo de elite los talentosos David Nalbandian y Guillermo Coria.

Esta tendencia se ratificó con la caída de Diego Schwartzman (24°) ante el italiano Matteo Berrettini (17°) por 6-7 (5-7), 7-6 (7-2), 4-6, 7-6 (7-5) y 6-3, tras desperdiciar tres match points, que dejó a Pella en soledad en la cuarta rueda del Grand Slam británico.

En aquella edición de 2005, José Acasuso, Juan Mónaco y Mariano Puerta cayeron en sus debuts y Coria se despidió en octavos ante el estadounidense Andy Roddick. El santafesino firmó su mejor actuación sobre el césped del All England en su cuarta y última participación.

Guillermo Coria llegó a octavos de Wimbledon en 2005.Foto: AP

Guillermo Coria llegó a octavos de Wimbledon en 2005.Foto: AP

Nalbandian, quien tres años antes había perdido la final con el australiano Lleyton Hewitt, perdió en cuartos con el sueco Thomas Johansson. El cordobés volvió a jugar en Wimbledon otras cinco veces, pero nunca más superó la tercera rueda.

Hubo que esperar hasta 2011 para que la bandera celeste y blanca volviera a aparecer en el cuadro de octavos de final del grande inglés, de la mano de Juan Martín Del Potro, ausente en la edición actual tras operarse la rótula derecha.

Ese año, ya con el título del US Open 2009 en sus vitrinas y en pleno proceso de regreso tras la cirugía en la muñeca derecha, el tandilense rompió una sequía de seis temporadas sin representantes argentinos en la cuarta ronda de Wimbledon.

En su cuarta participación, hilvanó por primera vez dos o más victorias en el certamen y se metió en octavos. Entonces lo frenó Rafael Nadal. Delpo repitió la actuación en 2012 -perdió con David Ferrer- y en 2013 subió la apuesta y firmó su mejor resultado en el torneo, al alcanzar la semifinal. Luego cayó en la pesadilla que le hizo vivir la maldita muñeca izquierda y, tras un nuevo regreso, el año pasado cayó en cuartos ante Nadal.

Juan Martín Del Potro, en la semifinal de Wimbledon 2013. Foto: AFP

Juan Martín Del Potro, en la semifinal de Wimbledon 2013. Foto: AFP

Además del tandilense, sólo hubo otros dos argentinos que llegaron a octavos en Wimbledon desde aquella edición de 2005. Siempre en solitario.

En 2014, año en el que ganó su primer título en Hamburgo y terminó la temporada como el mejor argentino ranqueado, en el 28° escalón, Leonardo Mayer llegó a octavos en el grande inglés. Esa es aún hoy su mejor actuación histórica en el torneo en nueve participaciones. Este año perdió en la segunda ronda.

Y el viernes, Pella sumó su nombre a ese selecto grupo, cuando dio el batacazo ante Kevin Anderson (4°) y se metió por primera vez en la cuarta ronda de un grande.

El bahiense está viviendo el mejor año de su carrera: en marzo gritó campeón por primera vez, en San Pablo, y en mayo alcanzó su mejor ranking: el 21° lugar. Con la confianza en alto por esa realidad, consiguió un resultado sorpresivo en Wimbledon. Y este lunes irá por más ante el canadiense Milos Raonic.

Pero más allá de su ya destacada actuación, con la eliminación de Schwartzman se ratificó esa tendencia que deja en evidencia la poca familiaridad que existe entre los argentinos y el césped, la superficie más tradicional del tenis.