Economía

China ya no depende de las exportaciones para crecer

China ya no depende de las exportaciones para crecer

China creció 6,3% en el primer semestre del año, con una expansión de 6,2% en el 2° trimestre, la más baja en 27 años , despues de haberse elevado 6,4% entre enero y marzo de 2019. Hace 15 trimestres consecutivos que el PBI de la República Popular— el 2° del mundo (US$13,9 billones) después de EE.UU. (US$21,9 billones)— crece entre 6,2% y 6,5% anual, una economía excepcionalmente estable. Y esto ocurre mientras se acentúa el denominado “conflicto comercial” con EE.UU., que impuso un arancel especial de 25% sobre sus exportaciones por un valor de US$ 200.000 millones hace 2 meses.

Las ventas chinas a EE.UU. ascendieron a US$540.000 millones en 2018, con una brecha favorable a la República Popular de US$340.000 millones, la mayor del mundo. Esto sucede cuando 98% del alza del PBI chino en 2019 es obra de la demanda doméstica, y sobre todo (más de 65%) del consumo individual. China no depende más de las exportaciones al mercado mundial como contribución al producto; y este fenómeno se produce cuando su integración al capitalismo del siglo XXI es total: la relación comercio internacional/PBI es más de 90%.

El dato crucial es el siguiente: los ingresos “disponibles” de la población china, tras haber cubierto las necesidades “básicas” de alimentación, vivienda y salud, aumentaron 8,8% anual en los primeros 6 meses de 2019. Pero los ingresos “disponibles” de la nueva clase media de 440 millones de personas con niveles comparables a los norteamericanos (US$35.000/US$45.000 anuales) se duplicaron (15% anual).

De ahí que se haya intensificado el boom de consumo (US$7,6 billones), y se oriente cada vez más hacia los bienes “culturales” (educación, viajes, servicios sofisticados). Fueron 135 millones los turistas chinos que viajaron al exterior en 2018, y la mitad lo hizo a EE.UU. y Europa (gastaron US$8.700 por viaje y cabeza, más que los turistas alemanes y norteamericanos); y provocaron un déficit en la cuenta corriente de US$ 240.000 millones.

Las sanciones de EE.UU. han reducido la intensidad de las exportaciones chinas al mercado norteamericano, con una caída de 1,3% anual en las órdenes de venta de junio. Esto sucedió cuando el saldo neto del comercio exterior chino ha sido nulo o negativo en los últimos 5 años, con un alza de las importaciones que triplica a los bienes exportados.

El presidente Xi Jinping anunció en diciembre de 2018 (reunión del G-20 en Buenos Aires) que la República Popular importaría US$40 billones en los próximos 15 años (US$30 billones en bienes y US$10 billones en servicios). Es más de 40% de las importaciones globales en ese periodo.

Las ventas por Internet (e-Commerce) aumentaron en junio 9,8%, más de 1 punto por encima del récord registrado en mayo (8,6%), mientras que los servicios se elevaron 7% anual, el mismo nivel de los últimos 5 años.

La economía digital, en que la manufactura y los servicios están completamente informatizados, ascendió a 38% del PBI en 2019, y treparía a 40% en 2020, con una manufactura high tech que crece 9% anual, frente a la expansión de 6% en la restante manufactura. La producción de automóviles eléctricos aumentó 34,6% entre enero y julio; y representaría más de 40% del parque automotor (290 millones de unidades hoy) en 2025.

El boom de consumo se sustenta en una situación de pleno empleo (4,6% de desocupación urbana) y una tasa de inflación prácticamente inexistente (1,6% anual). El fenómeno de fondo de China es que es un mercado de 1.440 millones de personas absolutamente unificado en reglas, moneda, idioma e infraestructura (la red de ferrocarriles superrápidos supera 30.000 kilómetros), con un poder de compra que se aproxima a los niveles norteamericanos, ejercido ahora por una clase media de 440 millones de personas, que serán 780 millones en 2025 (8,1% anual), y treparán a 1.000 millones en 2030.

La totalidad de los pueblos y ciudades de la República Popular están conectados vía ferroviaria en 2019, y más de 90% se comunican por banda ancha categoría 4-G; y la próxima semana Huawei coloca a la venta el primer smartphone 5-G, previendo disminuir sus costos en más de 50% para 2020. Por eso los nuevos productos adquieren de inmediato “economía de escala”, con una extraordinaria disminución de los costos de producción (40%/50% en los primeros 12 meses); y el riesgo de producirlos se desvanece, mientras el costo del crédito (tasas de interés) se derrumba.

En este gigantesco mercado, completamente integrado, el número de empresas es cada vez mayor: superan los 100 millones, con 40 millones de firmas creadas en los últimos 5 años; y más de 15% son startups de alta tecnología.

Lo que está ocurriendo en China —este es su significado histórico— es la sustitución de la fuerza de trabajo de 900 millones de operarios por un universo de emprendedores, que serían 300 millones en una década al ritmo actual (9% anual).