Economía

El ave que se extinguió y "volvió a la vida" miles de años después

El ave que se extinguió y

Si se dan las condiciones, una misma especie puede evolucionar dos veces de la misma manera y regresar, incluso, de la extinción. Así lo demuestra un estudio que por primera vez mostró evidencia fósil del proceso de "resurgimiento" de un ave. 

Hace 136.000 años, el agua cubrió por completo el atolón de Aldabra, una isla de coral situada entre Madagascar y Tanzania. La inundación terminó con toda la vida en ese rincón del Océano Índico, incluyendo a los rálidos de garganta blanca, un ave única de ese lugar pero que, al haber perdido la capacidad de volar, no tuvo escapatoria. 

Sin embargo, científicos de la Universidad de Postsmouth analizaron fósiles y descubrieron que, varios miles de años más tarde, en el período interglacial, cuando el agua bajó y la isla volvió a emerger, los rálidos reaparecieron. ¿Cómo ocurrió este fenómeno? Los expertos concluyen que se trata de un ejemplo de "evolución iterativa", que por primera vez presenta evidencias fósiles.

El ave volvió a emerger 30 mil años después por un fenómeno llamado "evolución iterativa". (Wikipedia)

El ave volvió a emerger 30 mil años después por un fenómeno llamado "evolución iterativa". (Wikipedia)

Tanto la especie previa a la inundación como la otra, que habría resurgido 30 mil años después, son variedades no voladoras del Dryolimnas cuvieri, un pájaro que vive en Seychelles, Madagascar y otras islas de la región. Según la investigación, ejemplares voladores del rálido llegaron a Aldabra desde Madagastar, conquistaron la isla y evolucionaron hasta perder la capacidad de volar dando lugar a una subespecie que sólo existe allí. Todo ese proceso en dos oportunidades separadas por miles de años. A eso se llama evolución iterativa: el desarrollo similar de una especie de un mismo ancestro en dos momentos distintos de la historia. 

Este fenómeno de reiteración convierte al animal en un caso único, porque en sus restos fósiles está la evidencia de ese complejo camino en que la naturaleza demostró lo insistente que puede ser la vida para perpetuarse. Sobre eso versa la investigación publicada recientemente en el Zoological Journal de la Linnean Society, calificándolo como uno de los  "casos más significativos de este tipo". 

"Básicamente, cuando las circunstancias lo permiten el mismo evento evolutivo puede volver a ocurrir a partir del mismo género o especie", explicó a la BBC uno de los autores del estudio, Julian Hume, experto en paleontología de aves del Museo de Historia Natural en Londres.

En el caso puntual de los rálidos, la inexistencia de depredadores y de mamíferos competidores en el atolón de Aldabra permitió dos veces que las aves evolucionaran hasta perder la capacidad de volar, quedando en ambas ocasiones como variedad autóctona de esa isla.

"La naturaleza trabaja en formas conservadoras y volar es muy costoso desde el punto de vista energético. Si las aves no lo necesitan para escapar de predadores, no tardarán mucho tiempo en perder la capacidad de vuelo", afirmó Hume. 

Para los rálidos, este cambio se dio bastante rápido por contar con otras cualidades que las hacían resistentes. "Tienen la increíble capacidad de correr muy rápido apenas salen del cascarón, siguen a sus padres, desarrollan patas muy fuertes y lo último que les crece son las alas", señaló Hume.

El valor histórico de este descubrimiento subyace en que presenta evidencias fósiles. Para los expertos, la evolución iterativa puede haber ocurrido miles de veces a lo largo de la vida en la Tierra, pero no contaban con registros. "Dejando a un lado la influencia humana, porque hemos sido un desastre para el planeta, lo que vemos en la evolución iterativa es un fenómeno natural, es la naturaleza trabajando", afirmó el experto del Museo de Historia Natural.

Mirado hacia el futuro, los científicos no descartan que la evolución iterativa pueda volver a ocurrir en el futuro con esta especie. Es que el atolón de Aldabra está nuevamente amenazado por el derretimiento de las capas de hielo, que podrían volver a sumergir la isla, esta vez a causa del cambio climático. Si miles de años después Aldabra volviera a emerger, los rálidos podrían reactivar el proceso evolutivo por tercera vez. En cuanto a si para entonces habrá seres humanos para registrar el momento, los científicos no son tan optimistas.