Economía

El viaje a las estrellas de empresas argentinas

El viaje a las estrellas de empresas argentinas

El matemático y emprendedor Emiliano Kargieman se animó a las ciencias del espacio. Creó Satellogic para rodear la Tierra con una constelación de trescientos micro satélites de bajo costo con tal de estudiar todo tipo de fenómenos en tiempo real: desde el cambio climático hasta el tráfico en las rutas o la producción agrícola del planeta. Ya lanzó al espacio una decena de mini satélites con nombres muy argentinos: entre ellos, Fresco y Batata, Capitán Beto, Tita, Manolito y Milanesat. Kargieman suele decir que “la mejor manera de predecir el futuro es inventarlo”.

Empezó a programar a los 8 años, creó su primer emprendimiento a los 15, fue hacker, trabajó para la AFIP probando sus sistemas mientras estaba en el secundario, estudió Matemática y Filosofía por vocación, creó y vendió una empresa internacional de seguridad informática y ahora dirige una operación compleja ya que Satellogic tiene programadores en Buenos Aires; parte del software en Israel, y la fábrica se instaló en la zona franca de Uruguay, debido a las dificultades burocráticas de la Argentina. Su objetivo es que investigadores y empresas cuenten con información en tiempo real de lo que acontece en el planeta a un costo sustancialmente inferior. Sabe que está en una carrera contrarreloj, porque han surgido varios competidores con objetivos parecidos.

Satellogic es el ejemplo más conocido desde el sector privado que le permite asegurar al consultor Ignacio Peña que el sector espacial argentino está despegando. “El Invap, una compañía estatal, lanza sus satélites en Cabo Cañaveral en Estados Unidos. Skyloom diseña sistemas de comunicación laser para satélites que son requeridas por las mayores constelaciones de esos satélites del mundo y existen una serie de start up que están naciendo”.

Así las cosas, y en medio de la crisis del coronavirus entre todas esas firmas se unieron para crear Open Space. Buscan estimular la curiosidad y el interés de los estudiantes en lo espacial pensando en el insumo crítico que necesitan para seguir viajando a las estrellas: la materia gris.

En la final que se realizó el mes pasado participaron cinco equipos que incluyeron más de 40 estudiantes de 10 universidades y 8 provincias. Hubo 300 participantes. Dos equipos (Space Shielding y To Infinity and Beyond) compartieron el podio, integrando de forma colaborativa sus proyectos para poder volar juntos.

Ambos equipos diseñaron soluciones que buscan democratizar el acceso al espacio. El llamado en inglés To Infinity and Beyond (al infinito y más allá) desarrolló un gemelo digital que permite reducir el costo de fabricación de tecnología espacial.

Y Space Shielding ( blindaje espacial) armó un escudo que permitiría reducir drásticamente el costo de proteger componentes electrónicos de la radiación.

El módulo espacial que integra ambos proyectos viajará al espacio en 2021 en un satélite de Satellogic.

Ignacio Peña, fundador de Open Space

Ignacio Peña, fundador de Open Space

Los otros proyectos finalistas plantearon simplificar la electrónica de los satélites, crearon modelos digitales para la construcción de satélites, equipos para protegerlos de la radiación, o utilizarlos para medir tormentas solares y facilitar el control de las emisiones de metano. Los equipos trabajaron durante cuatro meses con tutores de INVAP, las universidades de La Plata y San Martín, Skyloom y Satellogic. También apoyaron el Instituto Balseiro, el ITBA, Digital House, la universidad de San Andrés y la Fundación Varkey, en lo que una muestra del eco sistema espacial del país. “En los próximos días Open Space anunciará una nueva serie de desafíos, algunos apuntan a la luna y más allá”, anticipó Peña, en su rol de fundador y CEO de Open Space.