Economía

La salida de LATAM Argentina: sin oficinas, ni pilotos ni aviones

La salida de LATAM Argentina: sin oficinas, ni pilotos ni aviones

La aerolínea LATAM Argentina sigue sin poder mover cinco de sus aviones Airbus A320 del Aeroparque metropolitano, donde la semana próxima comenzarán obras de ampliación, tanto en la pista como en la terminal de pasajeros. Los aviones están estacionados en la pista y dentro del hangar que LATAM construyó en ese aeropuerto hace más de una década y, de no despegar esta semana hacia algún otro aeropuerto, deberán permanecer forzadamente durante los cuatro meses que está previsto dure la obra.

Esa retención de los aviones forma parte de la resistencia de los gremios aeronáuticos, que se niegan a hacerlos despegar hacia los aeropuertos de Córdoba y Ezeiza, como solicitó la empresa. La movida gremial apunta a forzar una negociación con la empresa de capitales chilenos y brasileños para que pague una indemnización doble a los empleados que siguen vinculados.

A mediados de junio, LATAM anunció el cierre de su filial local y solicitó la apertura de un procedimiento preventivo de crisis, para cesantear a sus 1.715 empleados. Tras una serie de audiencias, tanto con la empresa como con los gremios aeronáuticos, el ministerio de Trabajo negó la apertura del PPC. La empresa anunció que apelará la decisión por vía administrativa, ante la cartera que encabeza Claudio Moroni.

El 14 de julio fue la primera manifestación de trabajadores de LATAM en la puerta de Aeroparque, en apoyo a quienes acampan en el hangar. Este sábado hubo otra manifestación. Foto Germán García Adrasti

El 14 de julio fue la primera manifestación de trabajadores de LATAM en la puerta de Aeroparque, en apoyo a quienes acampan en el hangar. Este sábado hubo otra manifestación. Foto Germán García Adrasti

Pero en los hechos, los empleados que siguen pendientes de esta negociación ya son menos de la mitad de los que había hace un mes. Ya se desvincularon unos 900 empleados a través de acuerdos del programa de retiros voluntarios que la empresa reabrió tras anunciar su cierre. La empresa, por ejemplo, ya prácticamente no tiene pilotos: sobre 220 que tenía en su nómina el mes pasado, 190 ya tomaron el retiro voluntario.

En cuanto a los aviones, se trata de una prenda de negociación nula y potencialmente costosa para el Estado argentino. Ocurre que ninguna de esas aeronaves son propiedad de LATAM, sino que pertenecen a compañías financieras internacionales, especializadas en alquiler de aviones bajo la figura de "leasing". Esa modalidad es muy habitual en todas las líneas aéreas y, de hecho, la mayor parte de los aviones de Aerolíneas también están en leasing.

Pero en el caso de los Airbus de LATAM, si bien la empresa les hizo algunas inversiones en los últimos años, se trata además de una flota muy vieja y con un valor casi nulo de mercado, en un momento en que se espera una drástica reducción de todas las flotas en el mundo y, por lo tanto, una sobreoferta de aeronaves usadas.

Según el sitio especializado Planepotters.net, los Airbus A-320 retenidos en Aeroparque son los de matrícula LV-BFO, con una antigüedad de 17,8 años. Les siguen los de matrícula LV-BFY (17,9 años), LV-BHU (19,2 años), LV-CQS (19,1 años) y, el más "nuevo", el Airbus A320 matrícula LV-GUS, con 12,1 años.

Si LATAM termina incumpliendo su devolución, paradójicamente podría resultar un gran negocio para los "lessor", ya que se les daría pie para que inicien acciones legales que terminarían recayendo en el Estado argentino. "Eso sería, por lejos, mucho mejor negocio que el destino de desguace que le espera a estos aviones", dijo una fuente de un gremio que en los hechos dejó de existir: la Unión de Pilotos Aviadores de LATAM (UPAL).

Este sábado, empleados de la compañía y representantes gremiales manifestaron, una vez más, en la puerta de Aeroparque para apoyar a unos 30 empleados que desde el 13 de julio acampan en el hangar de LATAM. Con la consigna "#no a la extorsión", los gremios reclaman la doble indemnización. El mismo sábado, en declaraciones por radio, el ministro Moroni dijo que "la etapa administrativa está cerrada" y que lo que sigue para LATAM y sus empleados "son decisiones individuales".

Legalmente, lo que rige es un esquema de doble indemnización vigente desde mediados de diciembre, el cual el Gobierno volvió a prorrogar. Pero desde la empresa dijeron que van a insistir, a través de una apelación administrativa, que se les reconozca la causa de "fuerza mayor" para aplicar el Artículo 247 de la Ley de Trabajo, que permite pagar una indemnización del 50%. En paralelo, siguen ofreciendo un retiro voluntario por un monto que ronda el 100% de la indemnización.

La empresa, además, está en proceso de entrega de los inmuebles que alquilaba como oficinas tanto en su sede central de Costa Salguero como en los distintos aeropuertos del interior del país. En cambio, mantiene su sede de Ezeiza, que no pertenece a la filial local sino al holding internacional. Esa división de LATAM emplea entre 400 y 500 personas y, en principio, no serían afectadas por el cierre de la filial.