Economía

Una firma holandesa compra a la líder en fertilizantes biológicos

Una firma holandesa compra a la líder en fertilizantes biológicos

Hay decisiones que no esperan el resultado electoral. Y es el caso del grupo holandés Koppert, uno de los líderes globales en soluciones biológicas para los cultivos, que acaba de quedarse con Nitrasoil, que reina en el mismo rubro en casi todo el cono sur. Puestos a explicar los motivos, señalan que lo relacionado con el campo argentino “puede vivir días grises o negros pero siempre presenta oportunidades para la inversión”. Esta vez se trata de un segmento que consiste en fertilizar, polinizar o proteger las semillas, basado en la biología y que avanza a pasos acelerados al compás de la mala prensa acerca los productos químicos, que generan grandes controversias.

Nitrasoil, hasta aquí una firma familiar de capitales nacionales, nació hace 60 años por iniciativa de un técnico alemán y ahora vuelve a manos europeas. En 1959, en Uruguay, un ingeniero alemán constató y alertó acerca del deterioro de los suelos al constatar la escasa fertilización. “Pronosticó que si no hacíamos algo, tendríamos problemas a corto plazo”, rememoró Carlos Gaziglia, accionista y CEO de Nitrasoil. Así comenzaron a trabajar con bacterias radicícolas que luego eran multiplicadas para ser usadas como fertilizantes biológicos muy económicos. Luego inauguraron una planta de Quilmes para fabricar productos para el control de plagas. Llegaron a producir el 80% del inoculante de semillas. Exportan a EE.UU., Italia y Paraguay, algo que se reforzará de la mano de Koppert, que se destaca por sus descubrimientos en polinización en un gran número de especies frutales y hortalizas.

Para Koppert sumar a Nitrasoil representa su desembarco en Argentina, tras su presencia en Brasil y Chile. La historia de la compañía que sigue en manos de la misma familia y que cuenta con filiales en 120 países, se remonta a 1967. Aquel año, Jan Koppert, agricultor holandés, cansado de usar químicos contra la araña roja en su cultivo de pepino, probó insectos, una técnica que se estaba investigando en universidades europeas. Allí arrancaron las soluciones biológicas. La firma tiene su corazón en Berkel, Holanda.

Destina el 8% de su facturación a la investigación y desarrollo para el control biológico de los cultivos, los suelos y las raíces. En la Argentina trabajarán con Nutrisoil en soluciones macrobiológicas (insectos depredadores) y de polinización. También, en la investigación acerca de bacterias y hongos que aporten mayor resistencia y productividad a las plantas. La compañía factura cerca de US$ 200 millones al año. Al tratarse de empresas familiares no informaron el monto de la transacción que involucra a Nutrisoil.w