Economía

Wall Street y el beneficio de la duda

Wall Street y el beneficio de la duda

Viste camisa polo, toma té verde y le encanta el sushi. Todo un indicio que revela que la sociedad que más admira es la japonesa. Se trata de un argentino que apenas pasó los 50 años y vive desde hace casi 20 en Manhattan. Maneja un fondo en el que invierten los maestros y jubilados de Estados Unidos y los llamados family office. Es decir, la plata de familias muy adineradas.

Maneja US$ 10.000 millones y cuenta que tuvo su momento eureka precisamente en un vuelo hacia Tokyo en el 2013 cuando percibió que Cristina Kirchner no iba a poder modificar la Constitución con lo que no podría re-elegir. Pensó y asegura que acertó en el diagnóstico, que se abría una nueva etapa en la Argentina.

Los bonos del país se cotizaban por entonces a 30 centavos. Es el momento de entrar, dijo. Y pudo convencer a inversores de la talla de George Soros. Cuenta que le costó muy poco atraer a los fondos de alto riesgo, los conocidos como hedge funds, que son los primeros que desembarcan en busca de oportunidades.

Pero ahora en Wall Street sus colegas están asustados. Y le preguntan qué va a pasar en términos electorales. También, por qué falló este gobierno.

Pide el anonimato para describir la preocupación de los inversores. Y hasta afirma que nadie señala con el dedo la dirección en que debería moverse la sociedad argentina. Por eso hablan con unos y otros. El ha asistido a varias de esas reuniones y se muestra sorprendido de las promesas pro mercado que hacen en Nueva York los ex funcionarios del gobierno anterior. Pero enseguida acota que en Wall Street no le otorgan a Cristina Kirchner el beneficio de la duda. “No les creen. Las formulaciones sobre lo que puede pasar en la Argentina pueden llegar a ser infinitas, pero la inquietud es muy grande”, sintetiza. En su visión, un riesgo país en torno a los 900 puntos y tasas que orillan el 74%, no hacen más que mostrar que las alarmas están sonando.

Es curioso, porque al compás de las dudas de los inversores, esta semana y en paralelo al renovado apoyo de Donald Trump, la Opic, la agencia de préstamos del gobierno de EE.UU, otorgó el primer préstamo a una firma local. La elegida fue Plaza Logística que recibió US$ 45 millones a 12 años con dos de gracia y una tasa de 6% anual que provoca envidia entre sus pares.

Plaza Logística, que ya lidera con 150.000 metros de depósitos inteligentes y crecerá a 450.000, se prepara para hacer punta en la distribución del comercio electrónico en el país. Un dato: los argentinos solo consumen medio paquete por año vía las compras en la web y el potencial, según proyectan, es gigantesco.

Un sector que sigue actuando como imán es la energía renovable. Es poco conocido el factor de carga que tiene el país tanto en lo eólico como en los parques solares. El factor de carga mide cuánto tiempo pueden producir energía. En los eólicos llega a 50% y no tanto por la fuerza del viento sino por su consistencia. Duplica a los parques de España, Alemania y Dinamarca, los número uno del mundo. Otro tanto sucede con los parques solares, cuyo factor de carga en el mundo es 15% y funcionan pocas horas al día. En el Norte argentino o San Juan la radiación tiene la misma fuerza que en el Sahara y triplica la media global.

Y del lado del turismo, esta semana con menos de turbulencia en los mercados, trascendió el proyecto que se viene en las 2,5 hectáreas que ocupa el Sheraton en Retiro. El hotel con 920 habitaciones y operado por la cadena Marriot es el mayor de América latina. La propiedad pertenece a PointState que destinó US$ 30 millones para remodelar el hotel y erigir oficinas, restaurantes y tiendas en una de las ubicaciones estratégicas de la ciudad. Se arriesgaron, pese a las alarmas.