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Boris Johnson: el disparatado periplo del abanderado del Brexit


Quizás nada pinte mejor su especulador maquiavelismo que la siguiente anécdota. Convocado ya el referendo sobre el Brexit, dijo al primer ministro David Cameron, su correligionario conservador, que iba a apoyar la salida de la UE, pero después le comunicó que dudaba y que quizás respaldaba la permanencia.

En el medio, escribió dos artículos para el diario The Daily Telegraph: uno a favor del Brexit y otro en contra. A último momento, ordenó guardar el primero y publicar el otro.

Alexander Boris de Pfefel Johnson, Al para su familia, nació el 19 de junio de 1964 en Nueva York.

La familia se mudó a Bruselas, y desde allí Johnson fue enviado a Inglaterra a cursar el secundario, donde empezó a cultivar una personalidad excéntrica, aparentemente torpe.

Luego ganó una beca para estudiar en el colegio más elitista de Inglaterra, Eton, donde el joven Al se volvió aún más extravagante y comenzó a usar su su nombre más distintivo, Boris.

En 1983 ingresó a la Universidad de Oxford a estudiar arte y la literatura, donde fue presidente del centro de estudiantes. Allí descubrió que el éxito con las mujeres es uno de los beneficios del poder, y fue donde nació el Boris seductor y el político camaleónico.

Apenas se graduó se casó con la bella y rica Allegra Mostyn-Owen y, gracias a sus conexiones, ingresó como periodista al diario The Times, aunque se le dio un puesto menor. La estrella de Eton y Oxford, sediento de gloria, inventó una cita en una nota. Los editores se enteraron y lo echaron.

Sus contactos le permitieron entrar al Daily Telegraph, que lo nombró corresponsal en Bruselas. En los siguientes cinco años Johnson se hizo muy conocido con sus notas críticas de la UE, distorsionando hechos y mintiendo descaradamente.

En 1994 volvió a Londres y fue ascendido a columnista político en jefe del Telegraph, pese a confesar a un colega que no tenía "ninguna opinión política". Cuatro años después se hizo famoso con una aparición políticamente incorrecta en un programa de TV, sacudiendo sin cesar su desaliñado flequillo rubio.

A partir de allí quiso capitalizar su fama para lanzar su carrera política, pero en 1999 fue nombrado editor del semanario The Spectator con la condición de renunciar a sus ambiciones políticas. Sin embargo, dos años después fue elegido diputado, tras haber prometido en campaña renunciar al Spectator, donde siguió cuatro años más.

Durante sus años de editor se convirtió en un depredador sexual, teniendo aventuras con varias de sus subalternas pero negándolo ante el líder del Partido Conservador Michael Howard. Al ser echado del Spectator por deshonesto, insistió en que mentir era aceptable, e incluso deseable.

Las noticias de más relaciones extramatrimoniales no ayudaron, y cuando Cameron fue elegido líder de la oposición, lo rechazó como futuro miembro de su gabinete. Entonces puso sus ojos en la alcaldía de Londres, y fue electo en 2008.

El brillo se deslució casi de inmediato, cuando se hizo evidente que no tenía casi ningún plan. Muchos nombramientos apresurados terminaron en destituciones, renuncias, acusaciones de mentiras y racismo.

Pero en 2012 fue reelecto, y se hizo mundialmente conocido durante los Juegos Olímpicos de ese año al quedarse atascado a propósito en una tirolesa, enfrente de las cámaras de canales de todo el planeta, con casco y dos banderas inglesas.

La hasta entonces nueva versión liberal del Johnson pro-europeo, pro-inmigración, pro LGBT y anti-Trump viró otra vez a la derecha, y se postuló al Parlamento.

Llegaron entonces 2016 y las dos famosas columnas sobre el Brexit, eligiendo la que promovía la salida de la UE como la mejor opción de desbancar a Cameron, que apoyaba la permanencia.

Cuando el Brexit se impuso y Cameron renunció, todo indicaba que sería el siguiente primer ministro. Pero sus pares conservadores apoyaron la candidatura de Theresa May, que se convirtió en premier.

May lo hizo su canciller, pese a la antipatía entre ambos. En 2018 renunció en protesta por el acuerdo de divorcio alcanzado entre May y la UE, al que describió como un "sorete".

Luego vinieron los rechazos del Parlamento al acuerdo, la renuncia de May y su llegada al cargo de primer ministro, con el respaldo de su ahora "amigo" Trump, en una elección interna.

Tras perder la mayoría y ante su incapacidad de cumplir su promesa de concretar el Brexit, Johnson convocó elecciones anticipadas, que el Parlamento fijó para el 12 de diciembre.