Mundo

Donald Trump y un extraño silencio tras el "error" de Irán

Donald Trump y un extraño silencio tras el

Donald Trump tuitea a cualquier hora, todo el tiempo. De madrugada, a medianoche, parece estar siempre en vigilia para castigar a sus adversarios, lanzar memes, o resaltar entrevistas o acontecimientos. Pero por primera vez se llamó a silencio por muchas horas ante un hecho que conmocionó al mundo: Irán admitió que derribó por error con un misilazo al avión ucraniano que despegaba del aeropuerto de Teherán que causó la muerte de 176 personas y el horror internacional.

Trump, siempre tan locuaz sobre todo, se limitó a tuitear sobre la campaña electoral, resaltando que tiene un 95% de aprobación dentro del partido republicano y un 53% a nivel general.

El mensaje de Trump

El mensaje de Trump

En una presidencia caótica, en la que entre otras cosas nadie puede controlar el incansable tuiteo presidencial sobre cualquier asunto nimio o fundamental, el inusual mutismo de Trump y sus ministros sobre Irán indica que el presidente ha recibido una noticia que lo beneficia enormemente en un momento clave, en un año clave.

Trump transitaba un enero complicado en un 2020 fundamental para el objetivo de la reelección presidencial en noviembre. La líder demócrata Nancy Pelosi enviará la semana que viene al Senado los artículos para que comience el impeachment por el Ucrania-gate.

Si bien es seguro que la cámara alta lo absolverá (allí los republicanos tienen cómoda mayoría), el espectáculo de que se ventilen sus manejos en la Casa Blanca no es lo más conveniente.

Cuando se lanzó el operativo contra Suleimani, muchos en Washington lo leyeron como una maniobra distractiva de Trump ante el juicio en el Congreso, sobre todo cuando se supo que ese mismo día también había intentado eliminar a Abdul Reza Shahlai, un comandante iraní en Yemen.

Trump tuvo gran resistencia en el Parlamento. Pelosi describió el asesinato de Suleimani como “provocador y desproporcionado” y buscaron limitar los poderes del presidente para atacar sin autorización legislativa. Se temía una escalada incontrolable en una zona explosiva desatada por una imprudencia de Trump.

Estados Unidos e Irán buscaron aflojar la tensión. Si bien Teherán atacó unas bases estadounidenses, lo hizo “quirúrgicamente”, sin víctimas de EE.UU., algo que podría haber desatado la furia trumpista. El desastre del avión puso el foco en otro lado.

¿Cómo pudo suceder? Un experto ya lo había anticipado a Clarín el jueves. El brigadier retirado Michael McDaniel, profesor y director de los programas de Seguridad Interior de la escuela de derecho de la Western Michigan University Thomas Cooley, dijo: “Un avión comercial es un objetivo de movimiento lento en comparación con un avión militar, así que definitivamente está dentro de la capacidad de un misil Gauntlet SA 15”.

Y arriesgó una hipótesis que luego se comprobó: los lanzadores de misiles iraníes estaban en alerta porque esperaban un ataque de Estados Unidos luego de que Irán atacara horas antes las bases militares estadounidenses en Irak. “El SA 15 es un arma defensiva contra ataques aéreos. Por lo tanto, no sería raro considerar que un equipo de defensa aérea iraní percibió por error el Boeing como un avión militar estadounidense, a pesar de las diferencias obvias”.

Restos del avión ucraniano, en el que viajaban 176 personas, que se estrelló al poco de despegar del Aeropuerto Internacional Imán Jomeini de Teherán.

Restos del avión ucraniano, en el que viajaban 176 personas, que se estrelló al poco de despegar del Aeropuerto Internacional Imán Jomeini de Teherán.

Con el ataque a Suleimani, Trump buscaba un golpe de firmeza y popularidad, similar al que obtuvo su antecesor Barack Obama con la eliminación de Osama bin Laden. Pero no tuvo el resultado contundente que esperaba.

Una encuesta de Ipsos/USA Today del 7 y 8 de enero mostraba que los estadounidenses apoyaban la muerte del comandante iraní 42% a 33%, pero un 55% aseguraba que el ataque había hecho a Estados Unidos menos seguro, contra un 22% que aseguraba lo contrario.

Cuando las consecuencias amenazaban con desmadrarse y las críticas en EE.UU. crecían, la admisión del derribo del avión baja la sed de venganza de Teherán y coloca a Irán ante el público estadounidense como un estado irresponsable capaz de cometer cualquier crimen contra inocentes. Más allá de que la Casa Blanca le resulta beneficioso que el régimen iraní se vea afectado internamente por esta tragedia, en un año electoral es importante cómo lo decodifican los estadounidenses.

Trump no tiene ahora necesidad de tuitear y adoptó un perfil bajo cuando sobran las palabras y le es necesario disminuir la tensión. Ahora navegará tranquilo las aguas del impeachment que comenzarán a agitarse las próximas semanas.

A 11 meses de las elecciones, cuenta a su favor que la economía marcha firme, que ha puesto por ahora en el freezer la guerra comercial con China con un acuerdo de “primera fase” y que los demócratas aún no tienen un candidato firme a la vista. Al menos por ahora, es un feliz año nuevo para Trump.