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Ruidos de guerra entre Francia y Turquía, dos aliados de la OTAN que se enfrentan por Libia

Ruidos de guerra entre Francia y Turquía, dos aliados de la OTAN que se enfrentan por Libia

Intereses cruzados en Libia provocaron una bronca en la OTAN. Francia acusó a Turquía de hacer que tres de sus fragatas iluminaran tres veces en sus radares (el último movimiento antes de disparar fuego real) a la fragata francesa "Le Courbet" cuando ésta intentaba inspeccionar qué llevaba un carguero turco que navegaba hacia Libia. Los mandos militares de la OTAN creían que se trataba de un envío de armas en violación al embargo aprobado por Naciones Unidas y que debe aplicar esa misión de la OTAN y otra de la Unión Europea.

El secretario general de la Alianza Atlántica, el noruego Jens Stoltenberg, intentó calmar los ánimos sin indisponerse con Turquía. La respuesta francesa ante el informe preparado por la OTAN, que todavía es confidencial pero que no defendería la postura gala, fue anunciar la noche del miércoles que se retira de la misión.

Tarek Megerisi, especialista en el norte de África en el European Council on Foreing Relations, considera creíble la denuncia francesa del incidente con las fragatas turca y explica que “es parte de una pelea política” porque “Francia está intentando señalar a Turquía como una fuerza destructiva en Libia y prevenirle intervenir mientras Turquía se siente injustamente perseguida por Francia”.

En Libia, mientras Turquía (con hombres y armas) e Italia (con su diplomacia) apoyan al Gobierno reconocido internacionalmente del primer ministro Fayez Al-Sarraj, Rusia, Egipto, Emiratos y Francia (aunque París oficialmente lo niega) apoyan al general Khalifa Hafter.

El comportamiento de Turquía también fue denunciado hace semanas por Grecia después de que fragatas turcas amenazaran a una fragata griega que intentaba también inspeccionar un carguero turco que llevaba armas a Libia. El Gobierno turco desmiente ambos incidentes.

Lejos de lo que podría parecer por las tradicionales alianzas, en Libia parece que ahora mismo el Reino Unido y Estados Unidos están más cerca de la posición turca que de la francesa. Eso explicaría, según Megerisi, “que Turquía se sienta cómodamente apoyada por aliados en la OTAN. El asunto entre Francia y Turquía se limita a esos dos países. Turquía considera que está protegiendo en Libia los intereses de la OTAN al prevenir que Rusia se atrinchere en el Mediterráneo central cerca de las bases de la OTAN de Sicilia y cree que tiene apoyo estadounidense mientras Francia parece estar de forma un poco rara en la misma coalición que Rusia”.

Asli Aydintasbas, experta en política exterior turca, explicó a Clarín que “Turquía no va a dar marcha atrás en su implicación en Libia y cree que los miembros de la OTAN no están unidos en su mirada hacia Libia y el Mediterráneo oriental. Ankara ve esas divisiones en la OTAN y no siente que sus relaciones con la OTAN estén en peligro”. Esta analista considera que la misión de la Alianza Atlántica en el Mediterráneo será menos efectiva: “Con Francia saliendo y Turquía criticando la misión será muy difícil que la OTAN pueda darle continuidad”.

Los cancilleres europeos estudiarán el 13 de julio, confirmaron fuentes en Bruselas, una petición francesa para aprobar nuevas sanciones de la Unión Europea a Turquía. Bruselas ya aprobó sanciones contra Ankara por sus prospecciones de hidrocarburos en aguas chipriotas pero los efectos de esas sanciones son mínimos. La OTAN y la UE deberían haber coordinado sus respectivas operaciones hace meses, pero Turquía bloquea esa coordinación usando su derecho a veto en la OTAN.

Fuentes de la OTAN contaron a Clarín que los ministros de Defensa “estudiarán pronto” el informe sobre el incidente militar entre fragatas que denuncia París.

Las relaciones entre Francia y Turquía llevan meses deteriorándose, principalmente porque sus intereses en Libia chocan de frente. París repite que es neutral en Libia pero aplaudió la ofensiva de Hafter del año pasado y las fuerzas apoyadas por Turquía encontraron misiles franceses en una base abandonada por soldados de Hafter. Megerisi cree que “Francia tampoco ha dado respuestas satisfactorias de qué hacían sus misiles en poder de las fuerzas de Hafter”. Las declaraciones de los mandatarios han seguido a ese deterioro. Macron se refirió a los movimientos de Turquía como “criminales”. El Gobierno turco dice que París apoya a “piratas y golpistas”.

En Bruselas molestó sobremanera que el año pasado Turquía comprara misiles antiaéreos rusos S-400, unas armas que podrían dar a Moscú cierto control sobre el sistema antiaéreo de un país clave para la OTAN por el tamaño de sus Fuerzas Armadas (las terceras de la Alianza militar) y por su estratégica situación geográfica como puente entre Europa, el Mediterráneo, Oriente Medio y Rusia.