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Tensión en las calles de La Paz, militarizada de punta a punta

Tensión en las calles de La Paz, militarizada de punta a punta

La Paz está militarizada de punta a punta, por tierra y aire. Pero las manifestaciones no se detienen y el descontento se expresa en las calles. Cientos de efectivos de las Fuerzas Armadas, junto a policías militarizados, recorren las calles de la ciudad vigilantes, mientras aviones cazas cruzan el cielo con un feroz sonido de turbinas, de una innegable naturaleza intimidatoria.

Los potentes cazas chinos K-8 Karakorum sobrevolaron durante toda la tarde de este martes el centro de la ciudad, y especialmente la plaza frente a la Basílica de San Francisco, donde se habían concentrado miles de integrantes de la comunidad indígena, quienes expresaban su rechazo a la forma en que debió renunciar Evo Morales. A cada paso de los aviones, los manifestantes respondían: “No tenemos miedo, carajo”.

La fricción entre la policía y los manifestantes es constante, y el clima de tensión se fue agudizando con cada gesto de uno y otro lado. La impresión es que en cualquier momento pueden estallar nuevos incidentes.

Los aymará, que se asientan especialmente en El Alto y en las laderas de La Paz, son de carácter árido, intransigentes, con un fuerte orgullo. Y no se amedrentan fácilmente. Este martes, el comandante de la Unidad Técnica Operativa Policial (UTOP), Heybert Antelo, murió al querer dispersarlos. Estaba en moto, tratando de capturar a un manifestante, cuando otros le arrojaron un cartucho de dinamita. Intentó esquivarlo y terminó chocando.

La policía se desplegó por toda la ciudad, tras dos noches de violencia. /REUTERS

La policía se desplegó por toda la ciudad, tras dos noches de violencia. /REUTERS

Ya son siete los muertos, aunque todos por distintas circunstancias vinculadas a las protestas. Hasta ahora no se registraron víctimas por disparos de las fuerzas de seguridad, que se cuidaron en todo momento de no provocar más a la población.

Los hechos más graves se produjeron entre el domingo y este martes, especialmente en El Alto, La Paz y Cochabamba, aunque también hubo encontronazos en otras ciudades.

En la ciudad de El Alto, a 4.000 metros de altura y que se comunica con La Paz a través de teleféricos y callejuelas zigzagueantes, hubo saqueos de varios comercios y enfrentamientos entre sectores políticos opuestos.

Militares y policías frente a la Plaza Murillo, frente a la Casa de Gobierno y el Parlamento, en La Paz. /EFE

Militares y policías frente a la Plaza Murillo, frente a la Casa de Gobierno y el Parlamento, en La Paz. /EFE

Durante la noche del domingo y gran parte del lunes, grupos de encapuchados quemaron más de 60 pequeños buses del servicio del transporte municipal, incendiaron casas de opositores en Cochabamba y La Paz y saquearon comercios en El Alto y en la zona sur paceña.

Uno de los hechos más graves ocurrió cerca de las 5 de la tarde en Cochabamba, donde una célula tomó por asalto una unidad policial y destruyó el lugar, quemando al menos cuatro autos y varias motos.

Las amenazas, los rumores, el temor y la crispación se agudizaron el lunes a la noche, creando un ambiente de pánico generalizado en La Paz, que vivió una noche cargada de terror, con vecinos alarmados que conformaron grupos de defensa en varios barrios y un incesante ir y venir de patrullas militares armadas con todo su arsenal.

Los bolivianos tomaron palos, caños y cualquier objeto contundente para defenderse de una supuesta turba que bajaba amenazante de El Alto. Los comercios cerraron las persianas, los hoteles recurrieron a las puertas de metal, las viviendas se sellaron con muebles. Todos se blindaron como pudieron mientras el temor crecía.

Sobre la medianoche un grupo conocido como “Los Poncho Rojos”, bajaron gritando “ahora sí, guerra civil”. Tenían palos y pequeños cartuchos de dinamita a los que llaman “cachorros”.

Iban quemando todo lo que estaba vinculado a la policía, a la que responsabilizan por la caída del líder indígena.

La policía militarizada, que durante todo el fin de semana se había mantenido acuartelada y recién apareció a las 3 de la tarde, montó operativos en varios puntos. Pero como se sentían desbordados pidieron ayuda a las Fuerzas Armadas.

En una conferencia de prensa difundida por todos los canales, los jefes militares y policiales anunciaron que iban a realizar operativos de control en forma conjunta. Se encargaron de dejar en claro que no quería reprimir a los ciudadanos, pero que iban a actuar contra grupos descontrolados.

Inmediatamente comenzó un patrullaje intenso, con camionetas armadas recorriendo los lugares más críticos. Recién ahí comenzó a calmarse la situación. Durante la noche los manifestantes de Evo hicieron estallar en forma aislada algunos petardos demostrando que mantenían su protesta.

La Paz, enviado especial

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  • Bolivia

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