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27-O: el mejor de los resultados posibles

27-O: el mejor de los resultados posibles

No hubo, finalmente, victorias arrasadoras ni derrotas estrepitosas este 27-O. La apuesta al “todo o nada” que enfrentaba a dos bandos irreconciliables terminó en un juego diferente, de competencia leal y franca, con resultados favorables para los ganadores y no tan malos para los perdedores. Hasta las PASO, que funcionaron como una virtual primera vuelta, sirvieron para que así ocurriera: ajustaron la sintonía entre el clima social y la oferta electoral. Con un balotaje clásico de más del 50%, hubiera habido segunda vuelta. Cayó el telón sobre la obra en que se escenificaba la batalla final en la que estaba en juego la República o la Nación. No era eso lo que estaba en cuestión sino algo mucho más concreto, cercano y realista: el recambio pacífico de los gobernantes y la alternancia en el poder entre elencos con propuestas diferentes para gobernar el país y sacarnos de otra descomunal crisis. La falta de euforia triunfalista en los ganadores y la módica celebración de haber cumplido un papel digno en los perdedores es el mejor de los resultados posibles para esta elección presidencial que marca el inicio de un nuevo ciclo político en la Argentina.

La foto del día después

Mauricio Macri y Alberto Fernández en la Rosada, tras la elección del 27 de octubre de 2019  foto: Victor Bugge /  Presidencia.

Mauricio Macri y Alberto Fernández en la Rosada, tras la elección del 27 de octubre de 2019 foto: Victor Bugge / Presidencia.

Esa foto de Macri y Fernández, Mauricio y Alberto, el presidente saliente recibiendo al presidente entrante, en la Casa de Gobierno el día después de la contienda habla por sí sola y será recordada como ejemplo de cómo se deben hacer las cosas. Se terminó la batalla y ambos tienen una responsabilidad compartida. Acaso sea sólo la “anatomía de un instante”, un rapto de lucidez y distracción momentánea en medio de las batallas confrontativas y los juegos “de suma cero” por venir. Acaso una lectura inteligente del mensaje de las urnas, un paisaje de mayores equilibrios que se evidenciará en la composición del futuro Congreso, sin mayorías aplastantes ni espacio para las pretensiones hegemónicas. Quienes presagiaban finales estruendosos o salidas anticipadas deben tomar nota de este salto de calidad que prefigura otro escenario para esta transición.