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Alerta frente a los signos de virulencia e involución

Alerta frente a los signos de virulencia e involución

Desde que el mundo es mundo, en la historia de la humanidad, si hay algo que al día de hoy sigue vigente es la discriminación y la injusticia. Pasaron tantas cosas, períodos, descubrimientos, ensayos políticos, monarquías, repúblicas, guerras mundiales, persecuciones raciales, intolerancias religiosas. Con todo ese bagaje de experiencia, el siglo XXI debería ser un oasis de convivencia, de fraternidad y de igualdad.

Pero la verdad de las cosas, es que nos hallamos frente a un mundo virulento, que en vez de progresar, involuciona. Salen a la luz nuevamente conductas intolerantes.

Estamos en presencia de una tercera guerra mundial, en trozos, a capítulos, tal cual lo señaló el Papa Francisco.

¿Cuáles son los elementos para pensar que vivimos en medio de una nueva guerra? Los innumerables conflictos armados, los crímenes, masacres y destrucción de vidas. Se suma a ello, el sistema económico imperante, donde cada vez hay menos ricos con mucha plata y cada vez hay más pobres con muy poca plata.

Otro de los grandes conflictos, es la migración de las personas que buscan alejarse de la creciente pobreza de sus pueblos, y que se han encontrado de frente con puertas que se cierran en varias partes del mundo. Este rechazo contradice la reciprocidad de un sano humanismo. Los pueblos europeos, parecen haber olvidado su pasado, cuando en algún momento tuvieron que dejar su patria por la pobreza, el hambre y la desigualdad, y fueron buscar otros horizontes, en otros países que los recibieron con las manos abiertas y con mucha generosidad.

Hace pocos días estuve en Europa y fui testigo de un hecho detestable. En un bar, estaba trabajando un mexicano. El dueño, un irlandés de Dublin, le dijo: “Limpiá bien, mexicano de mierda”. Inmediatamente el joven ultrajado, renunció a su trabajo. Está más que claro que el “blanco” trató como a una basura al pobre joven latinoamericano, con gran desprecio, sin importarle nada.

Este tipo de situaciones se están familiarizando cada vez más entre nosotros. Durante el proceso electoral que vivimos, tanto después de las PASO, como el de las elecciones generales del 27 de octubre, hemos sido testigos de todo tipo de discriminación social y clasista hacia los “negros”, que representan el pueblo humilde de nuestra patria.

Desde frases de Churchill menoscabando a los latinoamericanos que no saben elegir a sus gobernantes, hasta menciones del mismo Jorge L. Borges, destilando odio contra los peronistas diciendo: “… nunca conocí a un hombre inteligente y peronista…”, hablando también de su vulgaridad y de su ignorancia.

La humanidad en el estado que se encuentra hoy, va por mal camino. Se ha dedicado a descuidar el ambiente, a no respetar a su prójimo, a bastardearlo, más bien lo desprestigia y lo somete a tremendas injusticias. Ha perdido el sentido de la dignidad humana.

Parece mentira que en tiempos donde debería reinar la inclusión, la igualdad, la justicia social; prime el odio, la xenofobia, el sentirse mejores por una supuesta “supremacía de la raza”.

Argentina no está ajena a lo que sucede en el resto del mundo. Por un lado, está sometida a los avatares y mandatos de los poderosos, y por el otro, pareciera que se encuentra dentro de un rebuscado y sórdido laberinto, sin muchas expectativas favorables para encontrar una salida digna, que su pueblo sufriente la merece. Estimo que la esperanza es lo último que se pierde, y que como decía el poeta Leopoldo Marechal: “…de todo laberinto se sale por arriba…”.

Ignacio Cloppet es historiador. Miembro de la Academia Argentina de la Historia. Autor de "Perón íntimo" (Areté, 2019)

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