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Barcelona: vecinos de la Sagrada Familia se oponen a que hagan un agregado inesperado a la obra de la mítica basílica

Barcelona: vecinos de la Sagrada Familia se oponen a que hagan un agregado inesperado a la obra de la mítica basílica

La Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona tiene fama mundial de tesoro arquitectónico. Es una maravilla creada por el catalán Antoni Gaudí, que atrae a millones de visitantes al año a pesar de que aún está en construcción, 138 años después de que iniciaran los trabajos.

La obra que rodea al templo, símbolo máximo de la cuidad a nivel cultural y visitado por 10.000 personas por día, nunca ha dejado de ser noticia por sus idas y vueltas. Por el momento, la fecha estimada de finalización de los trabajos está prevista para 2026, cuando se cumplirán 100 años de la muerte de Gaudí.

La idea de las autoridades es subir en altura hasta alcanzar los 172 metros y un total de 18 torres: cuatro repartidas en cada una de las fachadas dedicadas a los apóstoles, otras cuatro en el crucero, una en la base de la cúpula dedicada a Jesucristo y otra en el presbiterio que hace honor a la Virgen María.

Protesta de vecinos de la Sagrada Familia, que se oponen a la expropiación de sus casas.

Protesta de vecinos de la Sagrada Familia, que se oponen a la expropiación de sus casas.

El 19 de marzo de 2017 fue el 135 aniversario de las primeras piedras colocadas en la construcción del templo. En el medio, las obras se frenaron por distintos motivos: la muerte de Gaudí, la falta de permisos y de presupuestos o la Guerra Civil española. 

La grúas son una paisaje habitual de la Sagrada Familia. Las obras deberían estar listas en 2026.

La grúas son una paisaje habitual de la Sagrada Familia. Las obras deberían estar listas en 2026.

Ahora todo parece encaminado hacia una dirección: que nada impida su finalización. Pero a cada paso surgen inconvenientes. El último es la oposición de los vecinos de la iglesia.

La construcción de la Sagrada Familia se inició de manera irregular en 1882. Recían hace dos añosobtuvo el ahora no había obtenido el permiso necesario. / AFP

La construcción de la Sagrada Familia se inició de manera irregular en 1882. Recían hace dos añosobtuvo el ahora no había obtenido el permiso necesario. / AFP

No es la primera polémica que causa la Sagrada Familia, quedó dicho. Lo que ocurre es que esta involucra a 3.000 personas que viven en los alrededores, a las que podrían desalojar de sus hogares para que se pueda construir unas enormes escaleras laterales que el propio Gaudí jamás incluyó en el diseño original de la obra. Y para los vecinos eso tiene un motivo económico: “Quieren construir un parque temático para turistas, un Disneyland”, le dijo Salvador Barroso a Wall Street Jornal. El presidente de la asociación que representa a los vecinos afectados fue más allá: “Para hacerlo nos quieren echar de nuestras casas y derrumbar los edificios”.

Las dos manzanas que entrarían en riesgo de seguir adelante el plan de la construcción de esa escalinata tipo pasarela para que caminen los turistas son las delimitadas por las calles Mallorca, Aragón, Marina y Sardenya: el nuevo sendero turístico obliga a demoler las casas que hay allí.

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La historia tiene un porqué, y viene de lejos. Cuando el proyecto de la Sagrada familia quedó en manos de Gaudí, el arquitecto -por entonces tenía 31 años y no había realizado grandes obras- ideó un edificio innovador en sus formas y en su construcción, pensando en que el templo duraría un siglo y que las generaciones futuras pudieran ir mutando su idea según los tiempos que corrieran.

La sagrada Familia es visitada por unas 10.000 personas por día.

La sagrada Familia es visitada por unas 10.000 personas por día.

Hoy los vecinos hacen foco en esto: "Gaudí nunca dijo que se derribasen viviendas y que se hiciera una escalinata para que los turistas de 2021 vieran la Sagrada Familia desde tan lejos”, dijo a La Vanguardia con ironía Rosa María Izquierdo, quien en 1990 compró la vivienda sin que nadie le advirtiera de una posible demolición"

El malestar de los propietarios apunta directamente a la fundación eclesiástica que controla las obras de finalización del templo y también al gobierno catalán. Ellos aducen que todo es cuestión de dinero. Cada visitante paga entre US$ 22 y US$ 36 para conocer la iglesia, y el 95% de esos ingresos son para la fundación, que en 2019 recaudó US$ 113.000.000 (unos 26 millones más de los que había ganado en 2018). Además, la Comuna recibe dinero para el mantenimiento de distintas partes de la basílica como la cripta donde está enterrado Gaudí. Estiman que en la próxima década eso reportará a Barcelona unos US$ 40.000.000.

En marzo arrancará la negociación entre partes: la Justicia, el Ayuntamiento de Barcelona, los vecinos y la iglesia misma. Las demoliciones están aprobadas en el plan maestro de desarrollo de la ciudad, y por ese motivo las propiedades ya se desvalorizaron un 20%. desde el área de Planeamiento Urbano del gobierno barcelonés fueron claros: la decisión no se trata sólo sobre completar la obra de Gaudí o desalojar a los residentes. Se trata de qué tipo de ciudad se piensa de cara al futuro.