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Habla Matías, el joven que se salvó de milagro antes del crimen en Villa Gesell: "Pude haber sido otro Fernando"

Habla Matías, el joven que se salvó de milagro antes del crimen en Villa Gesell:

Matías Leloutre, porteño de 24 años, está viendo por televisión cómo, literalmente, "me están cagando a trompadas". No puede creer que quien está allí tirado recibiendo piñas, patadas y pisotones en la cara y el cuerpo sea él. No puede creer que haya salido vivo, se haya puesto de pie y caminado hasta su hospedaje. "No me acuerdo nada de lo que pasó, probablemente por la violencia de los golpes que recibí en la cabeza, un ojo y la boca. Pude haber sido otro Fernando", dice sin ánimo ni intenciones sensacionalistas.

Pasadas las dos de la tarde de este jueves, Leloutre se topó sorpresivamente con él mismo, pero en otro contexto. Se conocieron reveladoras imágenes de un video, con otra pelea en grupo, que sucedió la madrugada del 8 de enero, cuando se encontraba en Villa Gesell con unos amigos. "Salimos de bailar del boliche Dixit, donde la pasamos súper bien y donde no hubo problemas de ningún tipo, y junto a unos amigos estábamos yendo al departamento que alquilábamos. Yo estaba un poco más adelante y escucho gritos detrás mío".

Estudiante de abogacía, empleado de una compañía de seguros, el joven le cuenta a Clarín las secuencias que va siguiendo de la batalla campal, que sigue con atención e indignación por la pantalla. "Cuando veo que mis amigos están en el piso, fui a meterme, a defenderlos y en un momento alguien me pega, me caigo al piso y después ya casi no me acuerdo. Ahora que veo cómo me agredieron, me doy cuenta de que me salvé de milagro, podía haber sido otro Fernando".

La bronca de Leloutre va increscendo. Está muy angustiado por Fernando Báez Sosa, asesinado el último sábado, en la puerta de la disco Le Brique, sobre la gesellina Avenida 3 . "En estos últimos días cada noche que me voy a acostar no puedo dejar de pensar en el pobre Fernando, de quien me siento muy identificado, porque los dos estudiamos Derecho con especialización en lo penal, los dos fuimos a Gesell por sólo tres días y los dos fuimos a bailar. Yo tuve suerte, pude protegerme un poco más, pero estuve ahí de no contarla".

No sabe Matías qué podría haber sucedido si el video de esta otra pelea en manada, ocurrida en Gesell el miércoles 8, que se viralizó este jueves en las redes, podría haber alarmado, advertido y prevenido, de haber trascendido una semana antes. ¿Podría haber evitado el ataque aberrante contra Fernando? "Eso no lo puedo saber, quizás sí o quizás no le hubieran dado pelota. No me quiero sentir culpable por si se tendría que haber divulgado o no este video, pero yo me veo, y sigo sin entender cómo pude salir de ahí vivo".

Sin embargo, pese a los golpes recibidos, cortes en la cabeza, boca y un ojo lastimado, Matías optó por no hacerse ver, "es que yo no me había dado cuenta de la magnitud de lo que me pasó, de la violencia de la que fui víctima, sólo tuve atención en el lugar donde me hospedaba. Me tiré en la cama a intentar dormir y cuando me desperté me dolía todo". Mastica bronca, habla de "cobardía y falta de códigos", también de "una sociedad joven muy violenta".

Repite una y otra vez el nombre de Fernando, putea por su irreparable pérdida y dice que no sabe si los violentos de aquella madrugada del 8 de enero son los mismos que asesinaron a Báez Sosa la madrugada del sábado 18. "No los pude ver, no los reconocí, pero tuvieron el mismo modus operandi, atacando en grupo, golpeando salvajemente a quien estaba en el piso y sin piedad. Pero no puedo decir si son ellos porque no les vi las caras".

Leloutre maldice haber elegido Villa Gesell para ir a pasar unos días de descanso. "Es la primera vez que fui y la última, a Gesell no vuelvo más, porque hay mucha gente que se siente poderosa, que piensa que apelando a la violencia puede hacer lo que se le cante. Nunca más Gesell. Seguiré eligiendo como hice toda mi vida, yendo a Mar del Tuyú o Santa Teresita, donde el ambiente claramente es otro. Allí hay boliches, se toma alcohol, pero estás tranquilo, la familia tiene peso y podés caminar a las cuatro de la mañana solo que no te pasa nada".

Matías quiere dejar en claro que ni el rugby ni los boliches son culpables directos, "esto tiene que ver con la sociedad, la violencia que hay en todos lados y Gesell concentra, además, a pibes que vienen solos, sin controles y sin límites. Acá falta seguridad, no hay policía, nosotros durante y después de la pelea no vimos a ninguno, ¡cómo puede ser!".

Y concluye: "Estos pibes no son marginales, ni tampoco barrabravas, son tipos con cierta formación, muy peligrosos, violentos y sin códigos, capaces de patearte la cabeza estando en el piso indefenso. Como le pasó a Fernando, a quien nunca me voy a olvida. Un mártir".

PS