Nacional

"Deme Dos", la peligrosa oferta de los famosos

Durante muchísimos años, Nito Artaza cerró sus espectáculos de humor con una sugerencia para el público: “Si te gustó, recomendalo. Y si no te gustó, también… así no sos el único que se clavó en venir a vernos”. Si bien el ex senador nacional lo hacía claramente como un chiste incorporado al show, el concepto de fondo se asemeja bastante a lo que pasa hoy con los famosos promocionando productos en sus redes sociales. “Lo aconsejo porque sirve. Y si te clavaste y no te sirve, aconsejalo de todas maneras, total yo ya lo cobré por adelantado”, sería la adaptación en los tiempos que corren a aquella ocurrencia del correntino.

El problema acá es que en algunos casos no hay chiste, sino muertes. Y en otros no se trata de una simple broma, sino de una estafa. Y aquí es dónde se abre un abanico de responsabilidades compartidas: en primer lugar y bien arriba en el podio, el Estado que no controla como debería.

Si este análisis se explicara de manera piramidal, habría que poner en la segunda línea, aunque muy por debajo del Estado, a las celebridades. Es decir: actrices, modelos, periodistas, mediáticas o cualquiera que haya pasado por ShowMatch, Intrusos, Bendita o similar espacio televisivo. Con ese primer objetivo cumplido, entonces arranca lo que sigue: promocionar un producto sin indagar demasiado en sus bondades, para juntar unos pesos (en algunos casos son muchísimos) con o sin la debida facturación. Pero ese es un detalle al margen que sería materia de otro análisis.

Y así, “sin querer, queriendo” como diría El Chavo del 8, se convierten en la herramienta necesaria que encontraron las empresas para llegar a un público masivo. Sin invertir demasiado, las marcas -profesionales de la salud o abogados incluidos- se aseguran una visibilidad que si debieran abonarla en concepto de publicidad, les saldría una fortuna. Y ya que mencionamos a la vecindad más famosa de la pantalla chica, creo que ni Don Ramón se animaría a tanto, comparado con algunos ejemplos que vemos habitualmente.

Diego Maradona, Charly García y Rocío Oliva junto a Rubén Mühlberger.

Diego Maradona, Charly García y Rocío Oliva junto a Rubén Mühlberger.

Ahora bien, por último, y casi en un plano de víctimas, se ubicarían los usuarios/seguidores. La pregunta es: ¿deberían saber Moria Casán, Marcelo Polino o Leonor Benedetto por citar algunos al azar, que el doctor Rubén Mühlberger, por ejemplo, guardaba medicamentos vencidos en su clínica? ¡Por supuesto que no! ¿Tendrían que hacerse cargo Adabel Guerrero, Yanina Latorre o Beto Casella de la gente que confía en ellos sólo por verlos en pantalla? Tampoco. Pero sí tal vez debieran ser un poco más selectivos a la hora de poner la imagen en una empresa o figura determinada.

Por estos días se instaló el tema de las famosas “maquinitas para el rostro” y aparecieron un montón de celebridades como Nicole Neumann, Rocío Guirao Díaz o Mariana Brey, por mencionar algunas de las caras hermosas que la promocionan. No mienten cuando cuentan que ellas la usan y les “deja la piel divina”. Lo que omiten agregar es que para tener la piel así de perfecta además van al dermatólogo y hacen tratamientos profundos. Por lo que ya no queda claro hasta donde es la “maquinita” la que da resultados óptimos, o el cuidado permanente y constante que mantienen con profesionales y productos de calidad.

Las celebrities de la farándula promocionan el polémico producto en sus redes sociales.

Las celebrities de la farándula promocionan el polémico producto en sus redes sociales.

“Yo promociono cosas desde que soy niña”, dice Nicole casi con orgullo y a modo de defensa propia. Sin entrar en el detalle de si una niña debiera o no recomendar productos, está claro que las redes sociales se convirtieron en un centro comercial en el que vale todo y nadie controla nada. Al punto de que hasta un niño sugiere cosas. La particularidad además, es que con apenas dos posteos de diferencia una misma figura “vende” un tratamiento médico con la misma naturalidad que en el siguiente ofrece un paquete de yerba, un kit de belleza, alarmas para autos, cremas, libros de autoayuda, empanadas, o frutas y verduras.

A partir de estas denuncias, ¿aparecerá algún funcionario responsable tome riendas en el asunto y regule la actividad? Parece casi tan imposible como pedirle a alguien que no disfrutó del espectáculo de Nito Artaza, que no se lo recomiende a su enemigo…