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Dos secuelas para una misma derrota

Dos secuelas para una misma derrota

Lo que tienen en común es que los dos están casi afuera del Gobierno y que los dos vienen de una derrota y de una enorme oportunidad perdida. Y si en estos años nunca coincidieron demasiado, acaban de demostrar que esas miradas que los hacía diferentes siguen haciéndolos diferentes. Ningún misterio: uno es Marcos Peña, jefe de gabinete de Mauricio Macri y el otro es Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados.

Peña defiende hasta donde puede y todo lo que puede la gestión macrista. Dice que se va a tomar un tiempo y que se va a correr de las decisiones de la política sin tener un rol ejecutivo pero sin dejar el Pro​. Y sobre Monzó también habla como un Peña auténtico: lo llama un hermano y le pide que “canalice su vocación territorial” en Cambiemos.

Valen dos aclaraciones. La primera: habrá cambios en Cambiemos y seguramente los que protagonizarán esos cambios no están pensando en Peña para ninguna función ejecutiva. La otra aclaración es también de la interna: cuando Peña dice que Monzó canalice su vocación territorial se refiere al intento de Monzó de crecer en Buenos Aires que Vidal impidió sistemáticamente.

Como si se quitara el bozal que él mismo se había puesto, Monzó este fin de semana salió por los medios a criticar hasta donde pudo y todo lo que pudo la gestión macrista. ¿Catarsis o estrategia de un hombre que siempre buscó abrir el Pro al peronismo y que siempre chocó con Peña ? Se le puede haber soltado la lengua pero sabía lo que quería decir.

No habló como Peña de tomarse ningún tiempo. Más bien, todo lo contrario: anunció que empieza a trabajar ya para formar una fuerza de centro que “termine de una vez por todas con la grieta”. Sería una proeza.

Si Peña no dejó dudas sobre que continuará en Cambiemos, Monzó dejó todas las dudas. Recordó que es y fue siempre afiliado peronista y sobre Peña habló como un Monzó auténtico: no se privó de nada. De hecho, lo acusó de ser parte de una corte sin legitimidad política que más que cuidar a Macri aisló a Macri porque miró más al jefe que a la gente.

Monzó y Peña hacen lo que creen que tienen que hacer. Uno comienza a pavimentar de explicaciones la salida o al menos a tomar distancia. Dice que rescata de Macri la inserción de la Argentina en el mundo y que deja un país con reglas de juego más claras. Pero remacha dos cuentas pendientes muy importantes: la pobreza y la economía.

Peña defiende casi sin autocrítica la gestión. Dice: si es solamente por los resultados económicos, todos los gobiernos argentinos tienen un saldo negativo. El problema es que se trata del gobierno de Macri y que el saldo fueron tres años de recesión en cuatro. Y que la pobreza en lugar de bajar, creció.

Y dice: perdimos y eso implica no haber cumplido el objetivo, pero sacamos 41% de los votos y tenemos 118 diputados y 28 senadores. Hay un problema o puede haber un problema con los diputados. Desde el interior cuestionan que los cargos en la Cámara y en el partido hayan quedado en manos de porteños. Ritondo, jefe de bloque, y Alvaro González vicepresidente primero y Bullrich jefa del Pro y Maquiavelli secretario general.

Sobre ese malestar y ese capital político, algunos imaginan que Monzó intenta armar un bloque propio. Larreta sobre todo opera para evitar la división y Massa sobre todo opera para fomentar la división. Ya no estamos hablando de palabras, comenzamos a hablar de hechos. Y de hechos que pesan.

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TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

  • Marcos Peña

  • Emilio Monzó

  • Mauricio Macri

  • PRO

  • Cambiemos

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