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El Rey Blanco: la leyenda que enloqueció a los conquistadores de América

El Rey Blanco: la leyenda que enloqueció a los conquistadores de América

La corona española seguía obsesionada con que los portugueses no se le anticipasen en el descubrimiento del paso interoceánico. Y qué mejor para ello que recurrir a un piloto portugués.

Así es que fue contratado don Hernando de Magallanes. Como era costumbre en la monarquía española, el dinero para financiar la expedición lo debían aportar los interesados, y Magallanes lo encontró en el rico comerciante Cristóbal de Haro, que sería su socio capitalista en la aventura.

La expedición de Magallanes llegó a la bahía de San Julián, en la actual provincia de Santa Cruz, en marzo de 1520. Algunos dicen que de aquí deriva el nombre de toda la zona sur argentina conocida como Patagonia, por el nombre de “Patagones” que le dieron los hombres de Magallanes a los habitantes originarios.

El nombre provenía del “Gigante Patagón”, un personaje de ficción muy popular, que llegó a aparecer en el Amadís de Gaula, la novela de caballerías que Cervantes satirizó en su Quijote.

El velero español Pros, que reproduce cinco siglos después la primera vuelta al mundo comandada por Fernando de Magallanes y Sebastián Elcano. Foto EFE/Antonio Lacerda

El velero español Pros, que reproduce cinco siglos después la primera vuelta al mundo comandada por Fernando de Magallanes y Sebastián Elcano. Foto EFE/Antonio Lacerda

Cuando Magallanes ordenó a la flota zarpar, muchos marinos temían que yendo más al sur podrían caerse del mapa y organizaron un cruento motín. Magallanes tomó drásticas medidas: dos capitanes, Luis de Mendoza y Gaspar Quesada, fueron ejecutados con espada; Juan de Cartagena y el cura Pedro Sánchez Reina quedaron abandonados en la costa, una muerte diferida.

Magallanes logró sofocar este motín, pero al poco tiempo estalló otro y una nave entera, la San Antonio, se volvió con los rebeldes a España.

Magallanes logró finalmente ponerle su nombre al famoso estrecho. Pero, como Solís, no pudo disfrutar de la gloria. Murió en viaje y fue reemplazado por su lugarteniente Juan Sebastián Elcano, quien sí logró llegar a Sevilla con sólo 18 sobrevivientes y contarle a Carlos V las peripecias de su viaje y los negocios que podrían abrirse para el Imperio.

Entre estas tierras llenas de oportunidades estaban las islas Molucas, repletas de amplias variedades de especies.

Felipe Pigna

Historiador

Pero no será Elcano el que haga negocios con sus descubrimientos sino su reemplazante, el marino veneciano educado en Inglaterra Sebastián Gaboto, nombrado Piloto Mayor del reino a la muerte de Solís.

Gaboto zarpó en 1526, dispuesto a cruzar el estrecho de Magallanes. Cuando llegó a Santa Catalina, cerca de la actual Florianópolis, escuchó por primera vez una leyenda que cambiaría su vida.

Hablaba de un rey Blanco que habitaba en un palacio con paredes de plata cargado de tesoros. La obediencia debida no era un valor por aquellos tiempos y Gaboto trocó a las Molucas por la aventura del Río de la Plata.

Bajando por el Atlántico le sorprendió ver a un hombre con ropas europeas: era Francisco del Puerto, el único sobreviviente de “los de Solís”. Del Puerto había convivido con charrúas y guaraníes que habían logrado que la leyenda se transformara en su cabeza en una realidad cercana. Gaboto lo incorporó a sus huestes y juntos surcaron el río que los indios llamaron Paraná.

Un equipo interdisciplinario trabaja en lo que fuera el Fuerte Sancti Spiritu. Foto Archivo Clarín

Un equipo interdisciplinario trabaja en lo que fuera el Fuerte Sancti Spiritu. Foto Archivo Clarín

En la confluencia con el Carcarañá fundaron el Fuerte Sancti Spiritu, la primera población española en tierras argentinas. Pero Gaboto dejó en el fuerte a 30 hombres armados y partió en busca del rey Blanco.

Carlos V seguía esperando noticias sobre las Molucas y mandó a averiguar qué le había pasado a Gaboto. La expedición estaba al mando de Diego García y llegó a estas playas en noviembre de 1527. A los pocos días se encontró con Gaboto. Se produjo una pelea hasta que García entendió que le convenía hacerse amigo de Gaboto a cambio de una participación en las ganancias, que total Carlos ni se enteraba.

Las Molucas quedaron para después y las dos expediciones unificadas comenzaron a navegar por el río Paraguay hacia el Norte.

EM