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Eramos pocos y reapareció Firmenich

Eramos pocos y reapareció Firmenich

Si algo le faltaba a esta pandemia y no justamente de lo mejor, era que volviera Mario Firmenich, el jefe de los Montoneros y que vuelva para avisarnos por si no nos dimos cuenta que ya se está librando la tercera guerra mundial. Faltó que aclare algo: entre quiénes es la pelea y cómo encaja ahí su argumento de que el establishment mundial busca reducir la población del planeta en 3.000 o 3.500 millones de personas. El comandante Firmenich no se anda con chiquitas.

Está claro que si Firmenich nunca fue un ideólogo ni un intelectual importante mucho menos lo es ahora. Y salvo la noticia de la tercera guerra mundial y la omisión de la lucha armada, las ideas que trae son bien parecidas a las que tenía hace 50 años, como articular un pacto con actores de entonces con nuevos nombres: los movimientos sociales, el Movimiento Evita, La Cámpora, pequeños empresarios y el agregado de intendentes del Gran Buenos Aires y gobernadores.

Es un dibujo semejante al dibujo que hace el cristinismo, excluyendo lo que el cristinismo incluye: la corrupción. Pero la novedad es la pandemia o la interpretación política que Firmenich hace de la pandemia: la prolongación de “una cuarentena ruinosa para millones de personas puede terminar en una rebelión social”. Y peor aún: dice que aunque finalice exitosamente, dejará un cuadro social y económico desolador.

Si nos descuidamos, en cualquier momento tendremos a Firmenich al frente de una consultora. En un punto que es un punto central, Firmenich es el Firmenich de siempre: ni una palabra de autocrítica sobre su responsabilidad en las muertes y en la violencia de los 70. Y un dato adicional: en el momento de la represión más brutal, él estaba afuera del país.

¿Qué les pasará a Cristina y a Fernández con la reaparición de Firmenich? Firmenich es como una marca de la política y es un outsider de la política: es probable que les pase poco. Fernández está enredado en cómo salir o no salir de la cuarentena. Cristina está enredada en cómo usar la cuarentena para salir de sus enredos judiciales. Cristina avanza y Fernández la deja avanzar. El dato es una explicación del acuerdo que dio origen a la alianza entre ellos.

La Oficina Anticorrupción renunció como querellante en dos causas por lavado de dinero contra Cristina y sus hijos: Los Sauces y Hotesur. Y por un problema con internet, el Consejo de la Magistratura frenó el juicio a Cristina por darle a Báez obras por $ 46.000 millones mientras Baez le alquilaba y no usaba los hoteles. Es el mismo Consejo que a pedido del cristinismo perdonó a los jueces Canicoba Corral y Rodríguez. Ahora vía Parrilli la jugada es voltear la causa de los cuadernos de la corrupción y vía Zannini, la del rarísimo acuerdo con Irán, donde Zannini está acusado junto a Cristina de encubrir la voladura impune de la AMIA. Y hay más.

Para Cristina la crisis de la pandemia es una oportunidad. Y la está aprovechando. A veces, Fernández se entera de esas movidas por los diarios. Está comenzando a pagar un costo por eso.