Nacional

Es momento de redoblar el esfuerzo

Es momento de redoblar el esfuerzo

Las preguntas que se hacen todos:

1.- ¿Es reversible el resultado electoral?

2.- Si las cartas están echadas, ¿cómo encarar lo que viene?

Respecto a la primera, que hablen los que saben. Sin duda que para el campo y la agroindustria la mejor opción es la continuidad de un gobierno que, más allá de sus errores, fue un decidido defensor de valores fundamentales para el sector. Libertad comercial, apertura al mundo y búsqueda de competitividad. El campo respondió con cosechas récord, mostrando su resiliencia al recuperarse de la desastrosa campaña del 2018 (cuyo fracaso desencadenó la crisis macroeconómica y luego política del gobierno). La percepción de que todo esto corre riesgo si gana la fórmula FF tiene fundamentos que no vale la pena detallar.

Así que es lógico que el agro sea parte de las huestes que se reagrupan para dar la batalla del 27 de octubre. En el juego de la política hay sorpresas, por aciertos inteligentes o errores no forzados, que pueden dar vuelta la taba. Y para ello hay que salir del banquito en cada round.

Pasemos a la segunda. Una de las tribulaciones que aquejan a todos es que se viene la siembra de la gruesa. La suerte de la fina ya está echada y nadie puede modificar las decisiones. Se hizo una inversión enorme en tecnología, se viene un cosechón, donde la única duda es si meterle un golpecito más de nitrógeno para asegurar más proteína. O si subir el umbral para un tratamiento contra roya, que está a la vuelta de la esquina. Es que todos saben que cualquier insumo se pagará al precio del dólar “posta”, pero nadie tiene asegurado con qué tipo de cambio cobrará el trigo.

Pero en la gruesa está todo por hacerse. Hasta la semana pasada, todos apuntaban al máximo rinde en maíz. Lo primero que se vendió fue la semilla de mayor potencial, y los chacrers le iban a poner todo el tuco. Pero ahora, frente a la perspectiva de un cambio de ciclo, aparece el temor al desdoblamiento cambiario. Un clásico de la era K. El peor efecto de las retenciones, o la existencia de un dólar diferente para cada actividad, es que afecta la ecuación de la tecnología. Hacen falta más unidades de producto obtenido para pagar una unidad de insumo utilizado. Entonces, la tendencia es al achique. Producir a base de suelo, que es lo que ya está. Más soja y menos cereales, que requieren más inversión. Dejà vu.

La peor decisión es salirse del plan de rotaciones. Y también es malo el achique tecnológico “por las dudas”. Porque el escenario más probable, cualquiera sea el resultado electoral, es que nada cambie drásticamente con un eventual cambio de gobierno. Es lo que surge de un “paper” que Alberto Fernández habría recibido de Jorge Neme y Gabriel Delgado, dos ex funcionarios de buena relación y diálogo con la dirigencia del agro.

Esto en el corto plazo. Mirando más allá, el panorama es mucho más complejo. Lo más probable es que se demoren inversiones que ya estaban al llegar. Ampliaciones de plantas de fertilizantes, ya prácticamente decididas. Nuevos puertos privados. Fábricas de maquinaria, tanto de empresas locales como las grandes marcas internacionales. Eran hitos fundamentales para darle nuevos bríos a la Segunda Revolución de las Pampas. Pero los mercados financieros mostraron su escasa propensión a tomar nuevos riesgos ni bien se conoció, con sorpresa mayúscula, el resultado de las PASO. Veremos cuánto tiempo lleva recuperar la confianza.

Mientras tanto, hay una tarea indispensable. Es fundamental que el sector redoble el esfuerzo por mostrarle a la sociedad que está del lado bueno. Cualquiera sea la decisión de la mayoría, la mesa seguirá bien servida. La estructura está intacta, con varios magullones y cicatrices, pero está. Viene del sol, que siempre está.