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Festival virtual para niños y adolescentes: Los títeres se escapan del encierro

Festival virtual para niños y adolescentes: Los títeres se escapan del encierro

Para explicar aquello que hacen, Adhemar Bianchi y Ricardo Talento afirman en Pasado y presente de un mundo posible. Del teatro Independiente al Comunitario, que se logra “creyendo en lo grupal, en la construcción colectiva y en la identidad territorial, desempolvando y mezclando estilos y lenguajes, sin pudor por el mestizaje”. Y en un marco que esquiva las clasificaciones cerradas, para describir brevemente a Los Pompapetriyasos se puede decir que nacieron allá por el 2002, que les tocó años más tarde trasladarse al Parque Ameghino, que Agustina Ruiz Barrea, su directora, le contó a Edith Scher en su teatro de vecinos que salían a caminar y a observar los espacios circundantes y que se dieron cuenta de que podían hacer algo para cambiar el color de ese barrio. Advirtieron que esos lugares no serían tan grises si estuvieran habitados y se propusieron recuperar la capacidad de preguntar, porque si algo se naturaliza no hay transformación posible.

En este tiempo de pandemia decidieron no abandonar lo central: las veredas. Claro que se convirtieron en veredas virtuales pero eso es apenas coyuntural. Sobre el Festival Virtual Niñez con ImpaCiencia, que irá del 8 al 11 de julio, con actividades desde las 14 a las 20 horas (la programación completa se puede ver en www.pompapetriyasos.com.ar) hay algo que organiza todas las respuestas de Ruiz Barrea: la primera persona del plural. “Buscamos generar un espacio para encontrarnos, decidimos transformar la virtualidad en nuestro escenario, siempre nos juntamos en la calle, en la escuela, en el súper. Es el encuentro con el público de nuestro territorio, hacemos el festival para disfrutar de la vereda. Nuestro grupo se caracteriza por saber cómo hacer de una dificultad una posibilidad y en el marco de esta adversidad encontramos el modo de mantener el vínculo. Y así planteado nos da la oportunidad de llegar a más público, a más lugares, que la experiencia Pompa se multiplique”.

Una de las claves del festival tiene que ver con la participación comunitaria de la niñez, reconocerse como parte de la construcción simbólica del territorio que habitan. “Todos los talleres/proyecto se implementan con Zoom porque lo que interesa es el vínculo, no un envío de tutoriales para que aprendan y consuman información. Las circunstancias nos llevan a un asilamiento físico pero no vincular”, sigue Ruiz Barrea.

Además de talleres, juegos y conversaciones con distintos artistas, como parte del encuentro habrá tres propuestas escénicas, las tres de títeres para ver a través de Zoom y YouTube. Una es Culuti de Paula Vidal. Un personaje-títere de cuatro años, políticamente incorrecto y a prueba de toda clase de niños. Combina la ternura y la irreverencia, sin escalas. Tiene la capacidad de reírse de todo porque puede reírse de sí mismo. Y descansa en las manos de Vidal, una titiritera con una gigantesca capacidad de leer el entorno, comprenderlo y disfrutarlo y lograr que lo mismos suceda con los espectadores.

Aventuras de Lavandino, de Sakados del Tacho es otra de las obras que podran verse. El grupo lleva un nombre bastante literal ya que se trata de escenas creadas con objetos rescatados, reciclados y reutilizados: todos elementos que no son descartables sino títeres. Los personajes son profundamente originales, en torno a su hechura y a su movilidad (cuya juntura también protege el medio ambiente). Con idea y realización de Basko Ugalde y manipulación del propio Basko y Diego Raga, proponen la conciencia del cuidado de nuestro hábitat de un modo ágil, divertido y en las antípodas del panfleto.

La fabulosa aventura de Teo y los libros, de Julia Sigliano y Manuel Mansilla, se presentará en streaming, es decir, que la preciosa aventura de Teo en el universo de la librería se producirá en el mismo momento en el que los espectadores se instalan frente a la pantalla. Se trata de una propuesta que conjuga lo lúdico, lo poético y la aventura con unos títeres que, sin duda, enamorarán a quienes los vean.