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Gratuidad universitaria: 70 años que nos llenan de orgullo

Gratuidad universitaria: 70 años que nos llenan de orgullo

Este 22 de noviembre es una fecha muy especial: se cumplen 70 años del decreto que estableció la gratuidad universitaria en Argentina. Convertida en una política de estado, la decisión del entonces presidente Juan Domingo Perón logró atravesar el paso del tiempo y se transformó en una de las huellas distintivas del sistema de educación superior de nuestro país.

El decreto 29.337 de 1949 fue la traducción institucional del lema “mi hijo, el doctor”, el sueño de la Argentina con movilidad social ascendente y oportunidades para todos/as sus habitantes. La gratuidad universitaria permitió que miles de jóvenes de familias humildes pudieran acceder a una educación superior de calidad.

Algunas cifras confirman el carácter igualador e inclusivo de esta medida. A partir de la sanción de la gratuidad universitaria, la matrícula de estudiantes de universidades públicas creció a más del doble en 6 años (pasó de 66.212 en 1949 a 138.317 en 1955). En el mismo período, la población estudiantil de la Universidad de Buenos Aires se expandió de 29.611 a 75.200. De los poco más de 2 millones de estudiantes que tiene en la actualidad el sistema universitario, el 75% asiste a universidades públicas.

Es un verdadero orgullo estar celebrando hoy los 70 años de la gratuidad universitaria en la Argentina. Para mí es una alegría doble: no solo por mi condición de rector de la UBA, sino también por ser la primera generación de universitarios de mi familia. En algún punto, también soy hijo de aquel decreto de 1949.

El compromiso del Estado para garantizar la gratuidad universitaria es una característica que nos distingue en todo el mundo. En nuestro país, el acceso a la educación superior de calidad es un derecho de todas y todos los argentinos. Las complicaciones que viven a diario miles de jóvenes en muchas naciones desarrolladas y de la región, que deben sobreendeudarse para acceder a un título profesional, contrasta con la inclusividad de nuestro sistema universitario. En Argentina hay educación superior pública, gratuita y de calidad. Es un consenso transversal, inter-generacional y supra-partidario.

A lo largo de estas décadas, las universidades han conseguido ganarse el respeto y el reconocimiento de la sociedad. De acuerdo a una encuesta reciente elaborada por el área Sociedad, Cultura y Religión del Ceil-Piette del Conicet, las universidades son las organizaciones que mayor confianza generan entre las personas, por encima de cualquier otra institución política o social de la Argentina (partidos políticos, Justicia, medios de comunicación, entre otros).1 Se cumplen, así, 70 años de un hito fundamental de nuestro modelo educativo. 70 años de una reforma que democratizó el conocimiento, rompió barreras sociales y logró hacer de la Argentina un país más solidario e inclusivo. A la autarquía, la autonomía universitaria, al cogobierno y la libertad de cátedra de la reforma del 18 se le agrega, a partir del 22 de noviembre de 1949, la gratuidad. Cuidemos y sigamos defendiendo las universidades públicas, un patrimonio de todas y todos los argentinos.

Alberto Barbieri es Rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA)

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