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Increíble: la curiosa aldea china devorada por la naturaleza

Increíble: la curiosa aldea china devorada por la naturaleza

El verde domina la escena y cautiva. No es un campo, no es la selva, tampoco es un parque de pasto brillante. Es una postal que destila misterio, intriga, frescura y magia. Todo a la vez. Es que Houtouwan, en la isla de Shengshan, China​, es un pueblo abandonado cubierto de verde, engullido por la naturaleza que resulta cautivante para quienes lo visitan.

A 90 kilómetros de la costa de Shanghai, este pueblo es parte de las islas Shengsi y está ubicado en la cima de los acantilados.

Las casas abandonadas se fundieron con el entorno y en el lugar domina el silencio. Se escucha la naturaleza: las olas del mar, algunos insectos que pasan zumbando, el trino de algunos pájaros.

Houtouwan llegó a albergar 600 familias de pescadores que en los años 90 decidieron abandonar el pueblo en busca de mejores oportunidades. / AFP PHOTO / Johannes EISELE

Houtouwan llegó a albergar 600 familias de pescadores que en los años 90 decidieron abandonar el pueblo en busca de mejores oportunidades. / AFP PHOTO / Johannes EISELE

En las calles resuenan los pasos de algunos turistas que llegan hasta allí -lancha y taxi mediante- descubriendo las construcciones tapadas por las enredaderas y la maleza salvaje, donde también domina la niebla.

Por el fuerte avance de la vegetación sobre las casas en las que aún se descubre alguna teja roja, parecería que el lugar fue abandonado hace mucho tiempo. No es tan así.

Cuentan que este pueblo de pescadores fue establecido en 1950 y llegó a albergar unas 600 familias, pero en los años 90, cuando los botes comenzaron a regresar a tierra sin pescados en sus redes por el recurso agotado, comenzó el éxodo de los habitantes en busca de mejores oportunidades en otros pueblos y ciudades de la isla.

En poco más de 20 años, la naturaleza se impuso sobre las construcciones.  / AFP PHOTO /

En poco más de 20 años, la naturaleza se impuso sobre las construcciones. / AFP PHOTO /

El pequeño puerto de Houtouwan, inaccesible cuando el mar embravecía no podía competir con otras ciudades de infraestructura más adecuada a los barcos que iban creciendo en tamaño.

A la falta de peces se sumaron la falta de conectividad con otras ciudades, el acceso complicado a la mercadería y también una alternativa educativa para los chicos que se criaban allí o de salud para los ancianos o mujeres embarazadas, por ejemplo.

Considerada una aldea fantasma o abandonada, aún quedan unas pocas personas viviendo en la zona y que suelen atender a los turistas que desde 2015 comenzaron a llegar hasta allí atraídos por las increíbles escenas.