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La articulación entre el campo y la ciudad es decisiva para el futuro de la Argentina

La articulación entre el campo y la ciudad es decisiva para el futuro de la Argentina

Por Fernando Vilella

Argentina junto a Bélgica, Dinamarca y Singapur es uno de los países más urbanizados del mundo. Lo fue en forma muy temprana y acelerada por los procesos inmigratorios de la segunda mitad del siglo XIX. Al momento del primer censo en 1869 la población urbana era del 29%, el total de la población de unos 2 millones de habitantes y los que podían escribir su nombre solo el 20 %. Aproximadamente para el centenario, la población urbana y rural se equilibra. En la actualidad, el 93% vive en ciudades.

En la visión más clásica de la economía, se mencionan tres sectores: primario, secundario y terciario. El primario asociado a lo agrícola entonces con una visión solo de explotación del recurso natural, el secundario es el fabril que transforma lo obtenido en el primario en productos elaborados y el sector terciario el destinado a los servicios ni productores ni transformadores de bienes materiales.

El crecimiento en cantidad y calidad de los servicios generó que se desprenda de este dos nuevos sectores y nacieron el sector cuaternario y el sector quinario. El cuaternario incluye las actividades relacionadas con el valor intangible de la información, abarcando la gestión y la distribución de la misma. En este se engloban actividades especializadas de investigación, desarrollo, innovación e información. Surge a partir del concepto de sociedad postindustrial asociado a la sociedad de la información o sociedad del conocimiento. Las empresas del sector cuaternario crean valor a partir de la ciencia.

El sector quinario se define como aquel que incluye los servicios sin fines de lucro, la salud, la educación, la cultura, la investigación, la policía, los bomberos y otras instituciones gubernamentales, las ONGs, los sistemas de investigación, el arte, los entretenimientos, actividades domésticas no remuneradas así como el cuidado de familiares en su domicilio. Esta creciente complejidad en nuestro país no se ha incorporado al debate público y al enfoque de objetivos de nuestra dirigencia.

Para los clásicos, un país industrial es el objetivo por lograr, aquel que tendría todas las ventajas. Sin embargo, cuando se analizan casi todos los países con mejores estándares de vida del mundo se observa que no funciona de esta forma.

En esos países los que sobresalen en el porcentaje del PIB (sin visión de cadena) son los servicios (abarcando terciario, cuaternario y quintario), que a nivel global representan el 63%, la industria el 30% y el sector agrícola el 6,4 %. Según los datos disponibles en Argentina el sector industrial es el 28,1% mientras en la Unión Europea es el 25,1%, en Brasil 20,7% y solo 19,1% en Estados Unidos. Según esa visión somos más industriales que todos ellos. ¿Ellos tendrían que imitarnos? Competitividad sustentada en inversiones no aparece en estos datos.

Nota de Redacción: este artículo de Mitre y el Campo se puede seguir leyendo aquí.