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La articulación público-privada, un camino para el largo plazo

La articulación público-privada, un camino para el largo plazo

La Asociación Semilleros Argentinos (ASA) fue fundada en 1949 y hoy cuenta con más de 70 empresas socias, nacionales, internacionales, pymes y corporaciones que comparten la misión de incorporar conocimiento a la semilla como factor de desarrollo del sector agropecuario argentino.

En la industria semillera argentina la aplicación del conocimiento al mejoramiento genético es una tradición, desarrollando nuevas variedades que le permiten al productor argentino hacer un manejo integrado de las plagas, usar de manera eficiente los recursos naturales, mejorar la calidad de los productos y mantener la competitividad de nuestros productores.

Esta característica se vio fortalecida porque el productor argentino es innovador por naturaleza, ejemplo de esto ha sido la temprana adopción de la biotecnología moderna. Justamente, este año se cumplen 25 años de la primera aprobación de un evento biotecnológico en soja, que nos puso en una posición de liderazgo en la región, luego le siguieron el maíz y el algodón, y ahora es el turno del trigo.

El trigo HB4 ya cuenta con los dictámenes favorables tanto de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), como del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), y se está en proceso de espera a  que  la Dirección Nacional de Mercados Agropecuarios emita la aprobación para dicha tecnología

El trigo HB4 ya cuenta con los dictámenes favorables tanto de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), como del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), y se está en proceso de espera a que la Dirección Nacional de Mercados Agropecuarios emita la aprobación para dicha tecnología

A eso se suma el trabajo del sector público, donde en biotecnología ha sido clave la creación de CONABIA, que dentro del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, forma parte de un sistema regulatorio para las evaluaciones y aprobaciones de OGM y que es reconocida a nivel mundial, alcanzando el status de oficina de referencia de la FAO.

Desde su fundación, ASA ha promovido la articulación público-privada para el desarrollo y transferencia de tecnologías, creando redes y convenios de vinculación científica. El ejemplo más exitoso ha sido la conformación del Cluster de la Semilla, en el que instituciones de investigación, municipios, universidades, y empresas vienen trabajando hace más de diez años. Una tarea de la que estamos orgullosos y buscamos expandir.

En esa misma línea, otro ejemplo de articulación público - privada virtuoso es el desarrollo del trigo IND00410-5 (trigo HB4) con tolerancia a sequía y salinidad, más conocido como trigo HB4.

La tecnología que ha dado origen al evento HB4 fue descubierta en girasol por el equipo de la Dra Raquel Chan, pertenecientes a la Universidad Nacional del Litoral y CONICET. A partir del 2003, la empresa Bioceres comenzó el desarrollo de la tecnología HB4 en soja y trigo.

La tecnología HB4 reduce las pérdidas del cultivo ante la presencia de estrés hídrico, proveyendo al cultivo de mayor resiliencia frente al impacto del cambio climático.

Es un ejemplo de ciencia argentina de impacto en el cultivo de mayor superficie de siembra en el mundo.

El trigo HB4 ya cuenta con los dictámenes favorables tanto de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), como del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), y se está en proceso de espera a que la Dirección Nacional de Mercados Agropecuarios emita la aprobación para dicha tecnología, aplicada al trigo, en función de analizar el impacto comercial de ser el primer país en el mundo en liberar una semilla de estas características. Es de destacar que todos los lanzamientos comerciales que se han dado en Argentina han sido sincrónicos con los mercados compradores que cuentan con regulaciones basadas en ciencia. Confiamos en que el trabajo y la ciencia argentina serán una vez más justamente valorados.

Además, ante los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, que actúan como una llamada a la acción a todos los países para erradicar la pobreza y proteger el planeta así como garantizar la paz y la prosperidad, la biotecnología aplicada puede dar respuesta a dichos postulados.

ASA se basa en tres pilares: Innovación, Trabajo y Sustentabilidad, así es que cada desarrollo que se da en una nueva variedad sintetizan dichos pilares. La investigación y el desarrollo aplicado a tecnologías en el sector permiten aumentar rindes, generar más exportaciones y apuntalar el agro como pilar de la economía.

Las demandas estructurales del mundo son una oportunidad para las capacidades productivas argentinas, no debemos desaprovecharlas.