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La autopsia que complica al hijo del contador que mató a un ladrón en Mar del Plata

La autopsia que complica al hijo del contador que mató a un ladrón en Mar del Plata

Un hombre lo arrastra del cuello a su papá. Apareció en una corrida y carga un arma. Al verlo, el muchacho, de 28 años, reacciona: ¿tuvo un instante para pensar cuántos disparos haría? ¿Vio acercarse a los otros dos asaltantes que hacían de apoyo? ¿Supuso algún riesgo? Actuó: tiró una, dos, tres, cuatro veces, y mató a ese hombre, un delincuente de 37 años con un grueso prontuario.

¿Hizo bien? ¿Se le fue la mano? ¿Qué tendría que haber hecho? La cuestión, y por eso todos los interrogantes, es que el que ahora quien está complicado es él. Podría ir preso.

La letra de la ley indica que el hijo del contador de 58 años que estaba a punto de ser asaltado en la puerta de su casa, sorprendido por un delincuente, podría haberse excedido en la legítima defensa. El ladrón sólo gatilló una vez y el tiro le salió al aire.

La autopsia reveló al fiscal Fernando Castro que el muchacho de 28 años, cuyos movimientos quedaron registrados por una cámara de seguridad del vecindario, le pegó un tiró en la cabeza, otro en el pecho, y dos en un brazo.

No cuenta con audio el video, no se oyen las detonaciones, será labor de los peritos determinar cuándo hizo uno y otro disparo. En principio, lo que creen los investigadores, es que el delincuente Juan Gabriel Gómez fue ejecutado cuando ya había caído, también que él habría gatillado estando en el suelo; la vaina del proyectil de su arma quedó junto al cordón de la vereda, cerca de donde murió.

El fiscal del caso no tomó ningún tipo de medida restrictiva contra el muchacho pero inicialmente le imputó el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de fuego. Es que si bien contaba con la tenencia de la pistola 11.25, un grueso calibre, no tenía portación por lo que no podía sacar el arma de su casa. El episodio del jueves a la mañana ocurrió en la vereda. Límites que marca el código penal.

Peritos en el lugar del hecho. Hay dos cómplices prófugos.

Peritos en el lugar del hecho. Hay dos cómplices prófugos.

No es lo mismo para la Justicia alguien que actúa en legítima defensa que alguien que se excede haciéndolo, defendiéndose. El primero de los casos comprende el sobreseimiento, el otro tiene una pena que puede ir de 1 a 5 años de prisión (artículo 35 del Código Penal).

El asalto ocurrió pasadas las 11 en la puerta del estudio donde el contador operaba, en el barrio Chauvín. Hasta allí llegó acompañado por su hijo en una camioneta Amarok. Tenían previsto realizar una operación en dólares.

Transcurren segundos desde que baja de la camioneta hasta que aparece Gómez, corriendo, y lo toma del cuello al contador, y enseguida aparece su hijo, y lo sorprende al asaltante: sale de la casa tirando.

La secuencia completa será determinada en los próximos días por los peritos, quienes al parecer tienen además que dirimir otra incógnita: se hallaron más de cinco vainas servidas. Acaso los cómplices también dispararon en la huída.

Los dos hombres, uno al volante de un Audi A3 y otro que no llegó a intervenir en la escena por la rápida intervención del hijo del profesional, al que se lo ve corriendo junto al coche en pleno escape, continúan prófugos. El auto apareció incendiado en un descampado detrás del estadio mundialista.