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Los caminos de la evolución y de la involución

Los caminos de la evolución y de la involución

Mientras continuamos en nuestra espiral de decadencia, el mundo avanza, progresa e incorpora desarrollos tecnológicos fascinantes que prometen modificar radicalmente la vida de los seres humanos. Hay numerosas hipótesis al respecto. Una de las más inquietantes proviene de P. Diamandis.

La revista Fortune lo califica entre los 50 líderes más influyentes. Diamandis, un norteamericano del Bronx, completó estudios en genética molecular en el MIT y pasó a Harvard para obtener un título de médico. Como su pasión siempre estuvo relacionada con los vuelos espaciales, vuelve al MIT para una maestría en Ingeniería Aeroespacial.

Su carrera profesional es fascinante: creador de XPRIZE, Fundación líder en diseño y operación de competencias de gran magnitud (20 millones de dólares para el equipo privado que logre mover un vehículo en la luna); cofundador junto a R. Kurzweil de la Singularity University, institución que promueve el desarrollo de tecnologías de crecimiento e innovación exponencial (singularidad); creador de una empresa dedicada a genómica y terapias celulares orientadas a extender la vida humana y de otra orientada a la fabricación de naves espaciales para la búsqueda de asteroides que contengan materiales preciosos exóticos. Sus ideas están expuestas en el libro “Abundancia – el futuro es mejor de lo que piensas”.

Diamandis presenta una inquietante analogía entre la evolución de la vida en el planeta desde el origen de los tiempos con las próximas etapas en la evolución de la humanidad.

Plantea un proceso de cuatro etapas, con la radical diferencia de que el primero demoró miles de millones de años (MMA) mientras que pronostica para el segundo un plazo de sólo décadas.

Las etapas en el proceso evolutivo de la vida fueron las siguientes: 1) hace 3.5 MMA aparecen los antecesores de los actuales procariotas, organismos microscópicos extremadamente simples conformados por una sola célula; 2) 2.5 MMA atrás surgen los eucariotas que incluyen tecnologías biológicas para manipular energía vía mitocondrias e información vía cromosomas; 3) hace 1.5 MMA los eucariotas conforman la primera vida multicelular, se agrupan en colonias cooperativas y evolucionan hacia formas complejas; 4) hace 400 millones de años peces dejan el océano, se instalan en las costas y la vida evoluciona hasta las especies animales actuales.

Las etapas evolutivas descriptas están basadas en el proceso de selección natural tal como fue propuesto originalmente por Charles Darwin. Diamandis propone para las próximas etapas una evolución conducida por una dirección inteligente.

Su analogía es la siguiente: 1) estamos en la etapa de los procariotas, seres simples, aislados, compitiendo por recursos aunque esporádicamente cooperamos; 2) cuando desarrollemos interfaces cerebro-computadora podremos manipular de manera eficiente los recursos energéticos e incorporar información de manera creciente. Será equivalente a los eucariotas; 3) cuando miles de millones de seres humanos y de computadoras estemos todos conectados en la nube, cada uno aportando su cerebro y algoritmos de inteligencia artificial se creará una conciencia global y un superorganismo que Diamandis denomina meta-inteligencia; 4) en esta etapa comenzaremos a abandonar nuestro hermoso planeta azul y nos aventuraremos hacia el espacio. Proceso equivalente al de los peces que abandonaron el océano.

Por supuesto que lo anterior puede considerarse simplemente como un ejercicio de imaginación de una mente altamente creativa, pero Diamandis postula que la nueva humanidad aparecerá dentro de los próximos 30 años. Kurzweil es más optimista aún y pronostica la llegada de la singularidad para el año 2045. Sus opiniones no son tomadas a la ligera en los centros de poder e inversiones del mundo capitalista. Podemos estar a las puertas de una transformación radical de la humanidad tal como la conocemos actualmente y deberíamos reflexionar sobre sus reales posibilidades de ocurrencia.

Mientras tanto en Argentina algunos siguen idealizando un pasado donde el pueblo era puro e inocente, hasta que fue corrompido por la modernidad. Proponen revisitar la historia no de manera académica sino ideológica. Sugieren alternativas económicas e institucionales que fracasaron rotundamente en todos los países desarrollados.

Destrucción institucional, lógica maniquea y espiral autodestructiva caracterizaron a la Argentina en el Siglo XX. Existen serios riesgos de continuar en ese proceso al final de esta década. Deberíamos estar pensando seriamente como nuestra sociedad va a absorber los profundos cambios tecnológicos que se avecinan. Sino, terminaremos como ese sketch de Tato Bores donde un científico del futuro intentaba averiguar de qué manera había desaparecido la República Argentina.

Darío Weitz es profesor de la UTN/UNR